jueves, 17 de septiembre de 2009

martes, 1 de septiembre de 2009


























Esta historia está inspirada en hechos y personajes de nuestra historia

El proyecto cuenta, hasta el momento, con más de cuatro años de investigación y alrededor de 6000 pliegos de investigación.

Puesto que el objetivo que recorre el proyecto es aportar un punto de vista crítico con respecto a la discriminación y el autoritarismo, en algunos capítulos las biografías de los personajes, incluso sus nombres, citan a personas reales






Este proyecto es de autoría exclusiva de Walter Guzmán
DIRECCIÓN NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR
expediente y formulario según manda el
ENTE COOPERADOR LEY 23.412 – C. A. P. I. F.
BUENOS AIRES
ARGENTINA















Capítulo 1

Los moradores de Jericó

por Walter Guzmán



Aún cuando el mundo parece estar en paz,
el caballero pone su espada al alcance de la mano.


Sun Tzu












BLOQUE INICIAL

ABRE A

1. int. calle. noche
Un auto con las luces apagadas se detiene en una esquina y apaga el motor.
La calle está desierta.
En el interior del auto, la brasa de un cigarrillo se aviva y rompe la oscuridad. Se pueden adivinar TRES FIGURAS. Dos de ellas descienden del auto. La más baja, se queda parada junto al vehículo, vigilando. La otra va hacia la parte posterior del auto, abre el baúl y saca un gran bolso que carga sobre el hombro antes de volver a cerrarlo.
Las dos sombras se largan a caminar.


2. ext. Calle. noche
Las dos sombras caminan por las veredas, bien pegados a los muros de las casas buscando la oscuridad.


3. ext. Calle frente a paredón. Noche
Las dos sombras dan vuelta una esquina y se paran en seco: frente a ellas, del otro lado de la calle, un alto y largo paredón.
Cruzan rápido la calle y cuando llegan al muro, se acuclillan y se quedan inmóviles un momento. Una de ellas se inclina sobre la otra, como si le susurrase al oído, y al instante, da un salto ágil que la deja colgada del muro. El acompañante le lanza el bolso y trepa también. Luego saltan hacia el otro lado.


4. ext. Cementerio. Noche
Las dos sombras miran en todas direcciones. Pueden verse árboles gigantes junto a las lápidas alineadas.
Avanzan lentamente siguiendo la senda entre las tumbas.
Se detienen y extraen algunas herramientas del bolso.
Una de las sombras descarga una masa sobre una de las lápidas un par de veces. Luego se queda quieta.

SOMBRA 1
¿Se habrá escuchado?

sombra 2
No creo. Rompé más.

Sombra 1
Usá el aerosol y vámonos de una vez. Tengo los pelos de punta.

Sombra 2 termina su trabajo, guarda las herramientas y se marchan.


5. ext. Calle frente al cementerio. Noche
Las dos sombras saltan el muro hacia la calle y se alejan rápidamente.


6. ext. Calle. Noche
Las dos sombras regresan al auto. La más alta guarda el bolso en el baúl antes de zambullirse en el interior del auto, como ya lo ha hecho la otra
El motor se enciende y muy lentamente el auto abandona el lugar.


7. ext. Frente cementerio judío. Día
Una pareja de ANCIANOS ingresa al cementerio.


8. ext. Cementerio. día
La pareja camina en silencio por los senderos franqueados por lápidas negras. Dan vuelta en una senda. La anciana se lleva la mano a la boca, ahogando una exclamación. El hombre se echa hacia atrás, sorprendido.
Puede verse, frente a ellos, una lápida destruida, y sobre otra, pintada en aerosol, una gran cruz svástica y la inscripción “perros judíos”.


















PRESENTACIÓN
BLOQUE 1

ABRE A

9. ext. Frente de edificio. Día
Frente de edificio.


10. int. Sala de reuniones. Día
Sala amplia. En la pared del fondo, puede verse un gran cartel que dice: El país hoy. En el centro, una mesa oval a cuyo entorno están sentadas VARIAS PERSONAS.
Todos hablan en voz baja.
La puerta se abre y entra una mujer delgada, vestida con sobriedad y elegancia (ELEONORA MELLER), seguida de otra, muy parecida en apariencia sólo que más baja (ESTHER COLANSKI). Colanski se sientan a la cabecera de la mesa y abren unas carpetas mientras el resto de los presentes hace silencio. Meller permanece de pie.

Meller
(observando a los presentes)
Voy a ser breve porque lo que tengo para decirles no amerita mucho tiempo. Es obvio que nadie en este lugar ignora de dónde vengo ni con quién estuve reunida.
(pausa breve)
De lo que se habló fue de lo alejado que estamos de las grandes noticias, de las noticias que venden. Si una noticia nos sirve, la buscamos y la publicamos. Pero si eso nos hace perder apoyo financiero, la dejamos. Así de simple. ¡Basta de acosar a los políticos porque eso nos hace perder socios! ¡Basta de estupideces!

Quinteros
Disculpe, pero en qué queda el tema de la profanación de tumbas.

Colanski
Quinteros, me parece que lo que acaba de decir la directora fue bastante claro, ¿no le parece?

Quinteros
Por supuesto que sí, pero no se olvide que esto es primera plana en todos lados.

Herzl
(irónico)
Quedarnos al margen también significa perder plata.

Colanski
Usted es un periodista invitado, Herzl. No tiene voz en esta reunión.
Quinteros
Herzl tiene razón, Colanski. Si no le damos cobertura quedamos al margen.

meller
Está bien, Quinteros: haga lo que sea pertinente. Pero que esta investigación no nos enfrente a ningún organismo del gobierno.
(a Herzl)
Como es su costumbre.

Meller se marcha y Herzl cruza una mirada con Quinteros.

Colanski
Por favor, sigamos con la reunión.


11. ext. Frente del Ministerios del Interior. Día
Puede verse el frente del Ministerio del Interior.


12. int. Oficina. Día
Oficina amplia y bien amueblada.
Un hombre de mediana estatura y de unos sesenta años (PORTILLO), abre la puerta. Tiene una carpeta de expedientes en su mano.

Portillo
Pase.

Portillo se aparta de la puerta y entra una mujer de unos cuarenta años, vestida con chaqueta y pantalón negro (CASAJÓS).

Portillo
Tome asiento.

Casajós se sienta en un sillón individual, frente a otro hombre, ya sentado en uno doble, elegante y alto (SCHMIDTH)

Portillo
(sentándose frente a Casajós)
Hace unos días, esta oficina le hizo cierta propuesta. La citamos porque necesitamos conocer su respuesta.

Casajós
(seria, con cierta reserva)
Con toda sinceridad, señor. Todavía no estoy segura de aceptar. Entiendo que ser parte del Ministerio del Interior me daría libertad para investigar ciertas cuestiones que siempre me interesaron, pero mi paso por la Policía Federal me dejó llena de escepticismo

Schimidth
Sin embargo, tenemos entendido que usted renunció a la policía ni bien recibió nuestra propuesta.
casajós
Mi renuncia es algo que ya estaba decidido. Y tiene que ver con motivos personales.

Portillo
Entendemos. Hay algo que podamos hacer para ayudarla a decidir.

Casajós
A decir verdad, sí. Creo que saber qué investigaría esta oficina, concretamente, me daría un poco más de confianza.

Portillo
El DISAD es una oficina que recién se está creando. La propuesta para que usted se incorpore tiene que ver con un reclutamiento de agentes muy estricto. En principio, investigaría todos los delitos que tengan que ver con la discriminación.

Casajós
Eso me resulta algo vago, señor.

Schimidth
(serio, frío)
Por ahora, es lo único que usted puede saber.

El tono de Schimidth instala un segundo de tirantez entre los presentes.

Portillo
(abriendo la carpeta en su mano)
Usted es socióloga. Sus estudios sobre criminología fueron los que hicieron que la Policía Federal la cooptara. No es una oficial de carrera pero es una persona capaz. Sus logros lo demuestran. Sería muy útil a esta oficina.

Casajós permanece en silencio, pensativa.

Portillo
Ser un agente del DISAD le permitiría amplias facultades para investigar. Muchas más amplias que cuando estaba en la Federal.

Casajós lo mira, en silencio.


13. ext. Cementerio judío. Día
Lluvia muy fina.
La cripta destruida está vallada con una cinta policial. A unos metros del vallado, un POLICÍA charla distraídamente con un HOMBRE.
CASAJÓS está parada bajo un paraguas, junto al vallado, observando la profanación. Lleva un piloto negro sobre el traje. Mira el piso, dentro del vallado.
Puede verse el terreno mojado frente a la lápida y las innumerables pisadas y colillas de cigarrillos.
Levanta la mirada y ve a Herzl que acaba de trasponer el vallado. Aunque está del otro lado, se mantiene quieto. Sólo se agacha para tomar una colilla de cigarrillo.

Casajós
(con frialdad)
¿Usted es el oficial a cargo?

Herzl
No soy oficial. Soy periodista.

Casajós
¿Tiene autorización para estar acá?

Herzl
(descolocado)
Bueno... si alguien me exigiera eso sería un problema. Pero no creo que pase, ¿no le parece? Esto no le importa a nadie.

Casajós
¿Por qué dice eso?

Herzl
(señalando el suelo pisoteado)
Por esta razón. Si había alguna evidencia, ya no está. Es increíble lo negligente que es la policía.

Casajós
(irónica, despectiva)
El mundo está lleno de expertos, ¿no? Usted también traspuso el vallado.

El policía se percata de Casajós y Herzl y se acerca.

Casajós
(mostrando la credencial)
(al policía)
Retire a este hombre de acá.

Policía
(a Herzl)
Señor, por favor.

Herzl mira a Casajós con antipatía, antes de obedecer.
Casajós le sostiene la mirada. Luego, vuelve a mirar la lápida.


14. ext. Portón de entrada al cementerio. Día
Casajós sale del cementerio y se acerca a un hombre (CUIDADOR) que está con una escoba en la mano.

Casajós
(mostrando la credencial)
Soy agente del Ministerio del Interior. Estoy investigando la profanación de ayer. ¿Vio algo que...?

Cuidador
Yo no estuve el día que la rompieron. Pero le puedo decir que no fue ayer. Fue anteayer.

Casajós
Está seguro, señor.

Cuidador
Sí, señora. Esto no pasa todos los días.

Casajós
Por supuesto. Le agradezco.

Pensativa, sale del cementerio.


15. ext. Frente de comisaría. Día
Casajós estaciona junto al cordón, desciende del auto, abre el paraguas y se dirige a la entrada.


16. int. Comisaría. Día
Casajós cierra el paraguas ni bien entra al edificio. Se dirige al mostrador de entrada y espera que alguien la atienda. Como nadie aparece, golpea en el mostrador.
A los pocos segundos, se presenta un OFICIAL.

Oficial 1
(parco)
¿Qué necesita?

Casajós
Quisiera hablar con el oficial a cargo.

Oficial 1
No va a ser posible. ¿Por qué no me dice a mí qué necesita?

Casajós
(terminante)
Ya le dije qué necesito.

(le muestra su credencial)
DISAD. Ministerio del interior.

Oficial 1
Espere un momento.

El policía se asoma a una puerta.

Oficial 1
Lo buscan, señor.

Oficial 2
(off)
No le dije que no me molestara.
(apareciendo en la puerta)
¡¿Qué pasa?!

Casajós
(mostrando la credencial)
Me llamo Rene Casajós. Son agente del DISAD. Quisiera conocer el expediente de la profanación del cementerio judío.

Oficial 2
(despectivo)
¿Qué quiere saber? Rompieron una tumba.

Casajós
¿Solamente eso?

Oficial 2
¿Y qué más quiere que le diga?

Casajós
(elevando el tono)
Me gustaría saber si se consiguió algún juego de huellas, o si tiene alguna conjetura respecto a la esvástica que pintaron, o a la ineficiencia que mostraron protegiendo las huellas frente a la tumba.
(pausa breve)
Supongo que abrió un expediente.

Oficial 2
Si, abrimos uno. Pero pasó a manos del juez federal. Estos casos de discriminación son de jurisdicción federal.

Casajós
¿Cómo se llama el juez?

Oficial 2
Nattalini, creo... o algo por el estilo.

Casajós
Algo por el estilo.
(sosteniéndole la mirada)
¿Por qué se informó que la profanación fue ayer?

Oficial 2
(irónico)
Porque fue ayer. ¿Qué quiere que digamos?

Casajós
(elevando más el tono)
La verdad, oficial. Porque si me sigue tomando el pelo va a terminar con un sumario por esconder información a un agente federal. ¡¿Cuándo fue hecha la profanación?!

Oficial 2
(conteniéndose)
Nosotros tomamos la denuncia ayer a...

Casajós
¡¿Cuándo?!, oficial, ¡¿cuándo?!

Oficial 2
Anteayer.

Casajós
¿Y por qué no informaron en su momento?

Oficial 2
Fue una decisión de arriba.

Casajós
Escríbame en un papel el nombre completo del juez.

Oficial 2 escribe en un papel y se lo pasa a Casajós, que lo revisa y se marcha.
Oficial 2 se la queda mirando, serio.


17. ext. Vereda de un barrio
Un taxi se detiene junto al cordón de la vereda y desciende Herzl. Camina hasta una casa y toca el timbre. Espera unos segundos.
La puerta se abre y se asoma EZEQUIEL.

Ezequiel
Franco, ¿qué hacés acá?

Herzl
(Sonriendo)
Hola, Ezequiel. ¿puedo pasar?


18. ext. Plaza pública. Día
Un hombre robusto, de unos cincuenta años (JUAN) está sentado en el banco de una plaza, mirando distraídamente a la gente.
Otro, un poco más joven (LORENZO) se acerca por un caminito sinuoso, con las manos en los bolsillos. Cuando llega junto a Juan, se sienta a su lado.

Juan
¿Qué hacés, Lorenzo? ¿Cómo va todo?

Lorenzo
(esquivándole la mirada)
¿Para qué me llamaste?

Juan
¿Y a vos qué te parece?

Lorenzo
Ya les dije que sé lo que tengo que hacer. Pero lo voy a hacer cuando yo lo crea conveniente.

Juan
Esos pendejos inútiles hicieron un quilombo, ¿sabías?
(pausa)
Escuchá bien cómo fue la movida: le dimos al juez los nombres de estos dos pibes. Él abrió un expediente como si los hubiésemos detenido y después los hubiésemos puestos en libertad por falta de antecedentes. Los pibes figuran como los responsables... pero sin que hayan pasado un solo segundo por la comisaría. ¿Entendés? Ahora que ya está hecha la cama, necesitamos que voz hagas lo que tenés que hacer. Pero no cuando se te antoje. ¡Ya! Vos tenés familia, Lorenzo. No seas boludo: terminá lo que empezaste.

Juan lo mira un instante y luego se marcha.
Lorenzo mira la nada, angustiado.
BLOQUE 2

ABRE A

19. int. Living. Día

Ezequiel
Ahorrate lo de la visita. Decíme a qué viniste.

Herzl
¿Me invitarías algo para calentar la sangre?, porque, como ves, estoy mojado.

Ezequiel
Lo que quieras, siempre que no te quedes mucho rato.

Y desaparece por una puerta.

Herzl
Se puede saber por qué seguís tan paranoico. Pensé que ese asunto se había terminado.

Ezequiel aparece con una copita con licor.

Ezequiel
(sentándose frente a Herzl)
¿Terminado? Con esa gente nunca se termina. ¿Qué andás buscando?

Herzl
(empinándose la copita)
Datos sobre una profanación.

Ezequiel
Ah, era eso. Estuviste en el cementerio.

Herzl
Profanaron una lápida. Ya es una costumbre.
(pausa)
Me gustaría rastrear a los responsables.

Ezequiel
¡¿Vos sos o te hacés?! ¡¿Para qué?

Herzl
(suspirando profundo)
¿A vos no te gustaría conocer la verdad, por una vez?

Ezequiel
Conocer la verdad es una cosa, rastrear a los responsables es otra. Saber qué pasó es un poco más fácil... y menos peligroso que saber quién lo hizo.

Herzl
(con aire de reproche)
Sí. Como lo del atentado.

EZEQUIEL
Eso es un poco más complicado.
(pausa breve)
Lo de la profanación se sabe rápido.

Ezequiel se queda con la mirada caída. Herzl, que se empina la copita, capta el gesto de Ezequiel.

Herzl
Vos sabés algo.

EZEQUIEL
Por supuesto. A eso me dedico, a saber.

Ahora, Ezequiel le sostiene la mirada. Permanece en silencio un momento.

Ezequiel
No me preguntes cómo lo sé, ¡me escuchás! El expediente lo tiene el juez Nattalini y está a punto de ser cerrado.

Herzl
¡¿Cerrado?!

Ezequiel
Así como escuchás. Pero no por lo que te imaginás. Para variar, se cierra con la declaración de los dos únicos imputados que la policía... escuchá esto: que la policía arrestó a las ¡dos horas! de recibida la denuncia. Parece que los pibes confesaron. Son dos mocosos que viven en una villa cerca de la autopista. Uno se llama Domínguez y el otro Cevallos. Son dos lúmpenes, pero ninguno de los dos tenía antecedentes así que quedaron libres después de la declaración. Por supuesto, la policía fue felicitada por la eficiencia. Y si no se publicó fue porque nadie es tan imbécil para creerse semejante eficiencia.

Herzl
Pero la violación de tumbas por motivos de ideología es un delito federal. No es tan fácil esconder un expediente por algo así.

Ezequiel
Ay, Franco. Mirá que sos ingenuo, ¿eh?
(irónico)
No hay fronteras para nuestra justicia.
(pausa breve)
En este país, si no tenés antecedentes, es muy difícil que quedes preso, y menos si lo que hiciste fue destrozar una tumba judía. ¿Cómo esconder un expediente? Ja. ¿A quién le importa una tumba judía?

Herzl
A mí.
(pensativo)
¿Cómo dijiste que se llamaban los pibes?


20. ext. Esquina de barrio. Día
En una esquina, DOS MUCHACHOS están parados bajo un árbol. Los hombros de sus camperas están mojados. Disimulan el frío enfundando las manos en los bolsillos y fumando.

Hernán (chino) Cevallos
Che, Bocha. Ya va a ser de noche y este tipo no aparece. ¿Seguro que te dijo que venía?

JULIÁN (bocha) DOMÍNGUEZ
Ma’ vale, Chino. Quedáte tranqui que ya van a venir.

Una camioneta se acerca por la calle, lentamente. Se detiene antes de llegar a la esquina y hace una seña de luces. Puede verse a dos hombres en su interior.

JULIÁN DOMÍNGUEZ
Ahí está. Pará que ya vengo.

Julián corre hacia la camioneta.
Hernán se queda bajo el árbol. Puede ver a Julián que llega a la camioneta y se pone a hablar con el conductor pero casi al instante retrocede asustado. Dentro de la camioneta se ve un fogonazo y Julián cae al piso.
Hernán se queda paralizado, aterrorizado.
La camioneta se pone en marcha y enfila hacia Hernán.
Hernán se lanza a la carrera, y cuando tiene la camioneta casi encima se trepa a un paredón y se pierde del otro lado.
El conductor, Lorenzo, salta de la camioneta, se trepa al paredón pero desiste de perseguir a Hernán. Vuelve a la camioneta.

Lorenzo
(subiendo a la camioneta)
El hijo de puta se escapó.

Oficial 2
(excitado)
¡Ahora sí que estamos cagados!

Lorenzo
(gritando, muy nervioso)
¡Calmáte! ¡No pasa nada!
(pausa)
(acelerando la camioneta)
Yo arreglé con el otro. Éste nunca estuvo. No sabe quienes somos.
Oficial 2
¿Estás seguro? ¿Sabés cómo ubicarlo?

Lorenzo
¿Ubicarlo? ¿Para qué?

Oficial 2
Para limpiarlo, boludo. Para que no nos limpien a nosotros.

Lorenzo
¡No! ¡No voy a matar a un pobre infeliz que ni siquiera sabe que existo! Acá termina todo, ¿entendés?

Oficial 2
¡¡La puta madre!! Vamos a tener que avisarles.

Lorenzo
(amenazante)
Ni si te ocurra.

Lorenzo maniobra con brusquedad la palanca de cambio.


21. ext. Frente del Ministerio del Interior. Noche
Frente del edificio del DISAD.


22. int. hall – puerta de ascensores. noche
Portillo sale de un ascensor y cuando se dispone a cerrar la puerta alguien (SECRETARIO) lo detiene.

SECRETARIO
No cierre, por favor.

Portillo se da la vuelta.
Secretario, cargando un maletín, se acerca.

Portillo
Señor secretario. ¿Qué hace acá, a estas horas?

Secretario
Lo mismo que usted: trabajando.

Portillo
(irónico)
No creo que lo mismo. En este lugar, cuanto más jerarquía se tiene menos se trabaja... y usted tiene mucha, señor secretario.

Secretario
(sonriendo, con desprecio)
Usted no cambia más, Portillo. Sigue tan agrio como siempre.
Portillo
La diplomacia no es mi campo, secretario. ¿Tiene idea si el ministro ya se desocupó?

Secretario
Lo acabo de dejar.

Portillo saluda con un gesto y se aleja.
El secretario lo mira un instante y se mete a ascensor.


23. ext. calle frente a edificio de dptos. noche
Un taxi se estaciona frente a un edificio de dptos. y baja Herzl.


24. int. Auto. Noche
Desde el interior de un auto estacionado, puede verse a Herzl cuando baja del taxi y se mete en el edificio.


25. int. Edificio. Noche
Herzl entra al edificio y camina hasta el ascensor cuando el PORTERO lo aborda con un sobre.

Portero
Le llegó un sobre hace un rato.

Herzl
(agarrando el sobre)
(observa que no tiene remitente)
¿Quién lo trajo?

Portero
No sé. Lo tiraron por abajo de la puerta.

Herzl saluda con un gesto y se mete al ascensor.


26. int. Ascensor. Noche
Herzl presiona un botón. El ascensor se cierra y se mueve.
Abre el sobre y saca el contenido, un papel con la caricatura de un judío tachada con una cruz svástica de color rojo. Debajo, la frase. “ay … judío, judío”.
Herzl arruga el papel y lo mete en un bolsillo, sin sorprenderse.


27. ext. Frente de edificio de dptos. Noche
Un auto llega hasta el frente de un edificio y se mete en la cochera.


28. int. Cochera. Noche
El auto se estaciona. Casajós baja y se aleja. El SONIDO DE SUS PASOS retumba en la cochera.
Desde adentro de un auto estacionado, puede verse a Casajós alejándose.

29. ext. calle frente de edificio de dptos. noche
Un auto, con dos figuras en el interior se estaciona en la vereda de enfrente, apaga el motor y las luces.
La calle está desierta.


30. int. oficina. noche
Un hombre (MINISTRO) de espaldas, frente a una ventana mirando hacia el exterior. Se da vuelta cuando escucha que alguien golpea a su puerta.
La puerta se abre y entra Portillo.

MINISTRO
Portillo. Tome asiento. Hasta hace unos minutos lo tuve como tema de conversación.

Portillo se sienta frente al ministro, escritorio mediante.

Portillo
Desde que me hice cargo del DISAD son muchos los que me tienen en cuenta.

Ministro
No me extraña. Usted está ubicado en una zona caliente. Sin ir más lejos, esta mañana recibí una llamada del jefe del S.I.M. Usted sabe a quién me refiero.

Portillo
Por supuesto. Fuimos en la misma división a Malvinas. Sólo que él decidió quedarse en Santa Cruz, lejos del peligro. “Razones de operatividad”, dijo.

Ministro
Este hombre está algo molesto por la forma en que se mueven algunos agentes de su oficina. En especial esta agente que usted incorporó hace poco.

Portillo
¿Podría ser más claro, ministro?

Ministro
Según parece, su agente maltrató a un oficial de una comisaría... a raíz de unas tumbas maltratadas. Para serle sincero, Portillo, no quisiera llamarle la atención por escrito.

Portillo
Voy a hablar con esta agente. Pero le aclaro, ministro, que no voy a reprender a nadie nada más que porque alguien quiere conservar su sillón.

Ministro
(despectivo)
Cuanta soberbia, Portillo. ¿En serio cree que no le tiene que rendir cuentas a nadie?

Portillo
Usted sabe bien a quién rindo cuentas, ministro. Y sabe también cómo me molesta cuando me quieren usar como juguete en sus maniobras políticas.
(se pone de pie)
Pero no se preocupe. Si hay algo que corregir lo voy a hacer. ¿Algo más? Entonces, buenas noches.

Portillo se retira de la oficina.
Ministro se da vuelta hacia la ventana.


31. int. Dpto. de Herzl. Noche
Herzl entra a su departamento, deja caer el saco en una silla y se pierde por una puerta.
En las paredes, pueden verse una gran cantidad de recortes periodísticos, todos relacionados con los nazis, y fotos de personas desconocidas.
Herzl vuelve con una taza en la mano, se deja caer en un sillón y saca un atado de cigarrillos de la camisa. El atado está vacío así que, fastidiado, se pone de pie, toma el saco y sale del departamento.


32. int. Dpto. de Casajós. Noche
Luz tenue.
Casajós entra al departamento. Se despoja del impermeable, del saco y del estuche con la pistola. Se acerca a una mesita, enciende la lámpara y activa el contestador telefónico.

MADRE
(off)
Hola, Rene. Tu madre. Quería saber cómo estás. Que tal el nuevo trabajo. Ya se acerca el único día del mes en el que te acordás de llamar a tu familia. Estoy ansiosa. Un beso.

Casajós se acerca a un mueble, saca una botella de licor y se sirve. Se acerca al contestador y se deja caer en el sillón que está al lado. Se empina el baso.

mujer
(off)
Habla la secretaria del director Portillo. Tiene una reunión con el director mañana las ocho treinta.

hombre
(off)
¿Qué sentido tiene ayudar a los judíos?

Casajós clava la mirada en el contestador.
33. int. Auto estacionado frente al edificio de Herzl. Noche
Desde el interior del auto, puede verse a Herzl saliendo del edificio.


34. ext. Vereda. Noche
Herzl camina distraído por la vereda.
Del auto estacionado, bajan DOS skinheads jóvenes, vestidos totalmente de negro. Un hombre queda sentado al volante. Los dos skin cruzan la calle hasta la vereda de enfrente y comienzan a seguir a Herzl con paso ágil. Se le acercan. Uno de ellos le toca el hombro y cuando Herzl se da vuelta lo golpea. Herzl cae.
El otro skin se dispone a patearlo pero Herzl reacciona. Logra ponerse de pie y se traba en una pelea con ambos. Pelea con habilidad pero, finalmente, recibe una serie de golpes de los que no puede recuperarse y cae contra una pared, ya indefenso.
Uno de los skin lo toma de los pelos, lo iza hasta su cara y le habla con los labios pegados a su cara.

SKIN
Ay... judío, judío. A fin de cuentas, siempre son los arios los que se imponen.

Herzl
(balbuceando, casi inconsciente)
Ustedes son tan arios como Michael Jackson.

Skin, furioso pero controlado, lo golpea en el estómago y con un gesto de repugnancia, lo suelta.
Herzl resbala lentamente por la pared.
El otro skin saca una navaja.
El auto del que bajaron se estaciona a su lado.
BLOQUE 3

ABRE A

35. ext. Plaza pública. Día
Puede verse a Lorenzo, de espaldas, sentado en el banco de una plaza. Frente a él, por un caminito estrecho, se acerca Juan.

JUAN
(sentándose junto a Lorenzo)
Cuando me enteré, me costó mucho creer que seas tan imbécil.

Lorenzo
(abatido)
A mí me costó bastante limpiar a ese pibe y no me quejo.
(pausa breve)
¿Quién te fue con el cuento?

Juan lo mira en silencio. Saca un papel de un bolsillo y se lo entrega.

Juan
Acá está la dirección del que se escapó.
(pausa)
Vos sabés que todo es por una buena causa.

Lorenzo
¿Buena causa? Ese pibe tenía la edad del mío.

Juan
(con gravedad)
Esta vez, terminá con lo que empezaste, Lorenzo. Es la última oportunidad.

Lo mira un momento más y se marcha.
Lorenzo queda mirando la nada.


36. ext. Calle céntrica. Día
Calle céntrica. Gran aglomeración de autos.


37. ext. Frente del Ministerio del Interior. Día


38. int. Oficina de Portillo. Día
Una puerta se abre y entra Casajós.

Casajós
Su secretaria me dejó un mensaje.

Portillo, que está sentado detrás de su escritorio, se pone de pie y le señala la silla que está frente a él.

Portillo
Tome asiento. ¿Cómo marcha su investigación?
Casajós
(sentándose)
Hasta el momento, avancé muy poco. Lo único interesante es que la seccional reportó la profanación con un día de atraso. Remitió el expediente a un juez federal y cuando traté de buscarlo surgió un inconveniente.

Portillo
¿Cuál?

Casajós
El juez Nattalini. Estuve en su despacho antes de venir y se negaron a dármelo.

Portillo
Está bien. Yo me ocupo de eso.

Casajós se pone de pie, dispuesta a marcharse.

Casajós
¿Algo más, señor?

Portillo
Sí. Una cosa. Investigue la agresión de un periodista judío. Parece que anoche lo maltrataron. Se llama Franco Herzl.

Casajós asiente y se dirige a la salida.

Portillo
Casajós...

Casajós
¿Sí, señor?

Portillo
¿Usted cree que lo del cementerio fue obra de neonazis?

Casajós
Podría ser obra de cualquiera.

Portillo asiente y Casajós sale de la oficina.


39. ext. Frente de hospital. Día
El auto de Casajós se detiene frente a un hospital y ella baja.


40. int. Hospital. día
Casajós se acerca al mostrador de recepción y muestra la credencial a la secretaria.

Casajós
Busco a Franco Herzl. ¿En qué habitación está?
secretaria
(buscando en la PC)
Primer subsuelo. Emergencias.

Casajós agradece con un gesto.


41. int. Pasillo de hospital. Día
Herzl está sentado en una silla, junto a la sala de emergencias. Tiene el lastimado y curado y una mano vendada.
Casajós aparece en el pasillo abriendo una puerta vaivén. Lo reconoce al verlo y camina hacia él.

Casajós
Usted es Franco Herzl, ¿no?

Herzl
(reconociéndola)
¿Qué pasa? ¿También necesito autorización para estar acá?

Casajós se sienta a su lado. Su rostro no está tan serio.

Casajós
Vine a verlo. Supe que lo atacaron. ¿Cómo está?

Herzl
Bien.
(pausa breve)
¿Soy parte de su agenda?

Casajós
¿Sabe quienes lo atacaron?

Herzl
(sonríe)
¿Qué pasaría si le dijera que sí?

Casajós
Los iría a buscar.

Herzl
(mirándola un larga momento)
¿Usted puede rastrear una patente?


42. int. Salón. Día
Salón semioscuro y desamoblado.
Schmidth está parado en el centro de un gran salón.
Una puerta lateral se abre de pronto y entran tres HOMBRES. Caminan a contraluz. Uno de ellos (berg) camina apoyándose en un bastón.

BERG
Espero que sea importante. Habíamos quedado en no vernos por un par de meses.

Schmidth
Es más que importante. Se trata de Herzl.

Hombre 1
(con fastidio)
Otra vez Herzl.

berg
¡¿Qué pasa con Herzl?!

Schmidth
Está investigando la profanación.

Hombre 1
¡¿Y eso qué tiene que ver con nosotros?! Ese es un negocio de los celestes...
(mirando a Berg)
Según tengo entendido.

Schmidth
(con desprecio)
Un par de esos fanáticos suyos, los que vigilan a Herzl porque a usted se le antojó, lo atacaron anoche.

Hombre 1
(burlón)
¿Y desde cuándo le importa tanto la suerte de un judío?

Schmidth
La suerte de Herzl me importa tanto como la suya. Pero ahora es muy probable que Herzl piense que la golpiza está relacionada con la profanación de tumbas.
(pausa breve)
Resulta que alcanzó a ver una patente y ahora Portillo está investigando.
(a Berg)
Nuestro hombre en el S.I.M. presionó para acorralar a Portillo, pero...

Hombre 1
¡¿Y usted?! Se supone que es su superior. ¡¿Por qué no deja de lado sus métodos afeminados y le ordena investigar otra cosa?!

Berg
Suficiente. Dígame, Schmidth, este comité... ¿está en peligro? ¿Herzl se nos puede acercar por algún lado?

Schmidth
Creo que estamos seguros, por ahora.

Berg
(elevando la voz)
Sea claro, quiere. ¿Qué quiere decir “por ahora”?

Schmidth
Si volvemos a hacer estupideces como la de anoche, tarde o temprano se nos va a acercar.

Berg
(pensativo)
Estoy de acuerdo, Schmidth.
(mirando a Hombre 1)
Lo que pasó anoche no se va a repetir.

Schmidth se da la vuelta y sale de la sala.

Berg
¿Ya arregló ese asunto del muchacho que se había escapado?

Hombre 1
Mis hombres están en eso, señor.

Berg
(dejándose caer en un sillón)
Más le vale que esté solucionado hoy mismo.


43. ext. Estacionamiento de hospital. Día
Herzl está apoyado contra el auto mientras Casajós, en el interior, habla por su celular. Corta la comunicación y sale del auto.

Casajós
El auto con la patente que usted vio anoche tiene una denuncia por robo.

Herzl
(irónico)
¿No me diga?

Casajós
¿Por qué cree que lo atacaron?

Herzl
(sonriendo)
Esos tipos eran skinheads.

Casajós
Y usted es judío. Sí, pero... ¿cree que ese es el único motivo?

Herzl
No. No lo creo.

Casajós
Es una advertencia para que no investigue la profanación.

Herzl
Tal vez tenga que ver con eso pero tiene más que ver conmigo, con lo que escribo.

Casajós
¿Por qué dice eso? ¿Qué tiene de especial lo que usted escribe?

Herzl
En octubre del 96 se profanaron tumbas judías en el cementerio de la tablada. Los encargados de seguridad sorprendieron a los profanadores y tiraron un par de tiros al aire. Pero los policías que estaban en la puerta no se movieron. ¿Entiende lo que digo?

Casajós
Sí. Lo que ya me dijo cuando nos conocimos: que a la policía no le importa.

Herzl
Es más que eso. Basta que aparezca una tumba rota para que la opinión pública se espante si, al lado de esa tumba, hay una esvástica pintada, y más si tiene inscripto un nombre judío. Es una gran publicidad para...

Casajós
Espere, espere un segundo: ¿para qué me habló antes del desinterés de la policía y ahora esto, lo de la publicidad? ¿Qué tiene que ver una cosa con otra?
(pausa)
(clava sus ojos en los de Herzl)
Usted cree que la policía preparó la profanación, ¿no?

Herzl
En estos casos, el objetivo poco tiene que ver con la ideología. Que alguien se dedique a investigar no es algo que les guste.

Casajós
Puedo entender que hayan tratado de intimidarlo anoche porque está investigando. También puedo entender que lo odien porque escribe esta clase de cosas. Pero no termino de entender lo de la publicidad.

Herzl
¿No entiende o no quiere entender?

Casajós
¿Qué quiere decir?

Herzl
Usted es policía.

Casajós
No. No soy policía y no la estoy defendiendo. Solamente estoy tratando de entender. Usted estuvo un rato en el cementerio, después unos racistas le dan unos golpes y ya deduce que la policía preparó todo. Yo trato de entenderlo, pero todo lo que dice me parece traído de los pelos.

Herzl
¿Leyó el expediente?

Casajós
(sorprendida)
¿Eso a usted no le incumbe?

Herzl
¿Sabe cómo caratularon la causa? Por supuesto que tiene que saber: destrozos en la vía pública. Pero lo más increíble de todo...

Casajós
¡¿Me está hablando en serio?! ¿Usted conoce el expediente? ¿Cómo lo consiguió?

Herzl
De la misma forma en que cualquiera con dos dedos de frente consigue lo que quiere.

Casajós
Obviamente, no de la forma legal.

Herzl
Con la opinión pública en contra, ¿qué mejor publicidad para la policía que resolver un crimen que atrae tanto la atención pública?

Casajós
¡¿El expediente dice que la policía atrapó a los dos responsables?!

Herzl
No conoce el expediente, ¿no? No la dejaron leerlo.
(pausa)
Están los nombres y apellidos. Y también consta que fueron dejados en libertad por no tener antecedentes.

Casajós se ha quedado muda, sorprendida.

44. int. Pasillo de Ministerio. Día
El juez NATTALINI camina por un pasillo solitario, ojeando un expediente. Lo cierra justo en el momento que escucha una voz que lo nombra.

Portillo
¿Juez Nattalini?

Nattalini
(dándose vuelta)
Sí, soy yo.

Portillo
Me llamo Augusto Portillo. Soy el director del DISAD, Departamento de Investigaciones...

Nattalini
Sí, sí. Ya sé lo que es el DISAD. Y también lo conozco a usted, de nombre, por supuesto.

Portillo
¿Entonces se imaginará para qué vengo a verlo?

Nattalini
La verdad que no. Y si puede ser breve se lo voy a agradecer. Tengo un careo en unos minutos…

Y se larga a caminar, seguido por Portillo.

Portillo
Obviamente, usted debe saber que mi oficina se dedica a investigar los delitos que tienen indicios de discriminación y...

Nattalini
Ya le dije que estoy al tanto de su oficina.

Portillo
(con seco tono de voz)
Si, juez. Ya me lo dijo. Y, por supuesto, también debe saber que todos los delitos que se encuadran dentro de la Ley Antidiscriminatoria están bajo la jurisdicción del DISAD.

Nattalini
(deteniéndose)
¿Por qué no deja de dar vueltas y me dice qué quiere? ¿O vino a refregarme en la cara el poder que tiene su oficina?

Portillo
Si hubiese venido a refregarle la cara ya lo habría notado, juez. Estoy tratando de saber por qué no remitió a mi oficina el expediente de la profanación.
Nattalini
Ah, era eso.
(volviendo a caminar.)
Bueno. No lo creí necesario porque se detuvo a los responsables y resultaron ser dos rateritos que...

Portillo
(se detiene)
No lo creyó necesario.
(pausa breve)
Pero su opinión no cuenta en estas cosas, juez. Lo que cuenta es su obligación de informarme y la Seguridad Interna, que es el objetivo de mi oficina.
(pausa breve)
Pero usted decidió que no valía la pena informarme. Por lo que veo, todo está llenó de obviedades para usted. Pero a mí esto me huele mal, juez. Y cuando me pasa esto, suelo barrer la mugre de todos los rincones hasta que el tufo se va.
(pausa breve)
¿Y sabe una cosa, juez? Su oficina me huele muy mal. Una hora es lo que le doy para que el expediente esté en mi escritorio.

Portillo se da la vuelta y se marcha.
El juez se lo queda mirando, serio.


45. ext. Autopista. Día
El auto de Casajós rueda por la autopista.


46. int. Auto en movimiento. Día
Casajós al volante. Herzl en el asiento del acompañante.

Herzl
¿No le huele mal todo esto? Profanadores que rompen una sola tumba; policías que encuentran a los responsables y los dejan irse a la casa; el juez que abre y cierra una causa y esconde el expediente.

Casajós
¿Me parece a mí o a usted le gusta ver conspiraciones?

Herzl
Hace falta ser ingenuo para no verla ahora.

Casajós, inmutable, sigue manejando.

Herzl
A mí tampoco me simpatiza estar investigando con usted. Le tengo tanta confianza al gobierno como al viejo de la bolsa.
(se arrolla en el asiento, con temor)
¿Podría ir más despacio?

Casajós
¿Así está bien?

Herzl
Aja. Me parece que tendría que bajar por ahí.


47. ext. Autopista. Día
El auto de Casajós sale de la autopista.


48. int. Auto en movimiento. Día
Herzl abre una libreta que saca de un bolsillo.

Herzl
Según la dirección que figura en el expediente, este tal Domínguez vive con la madre en... doble ahí.

Desde el interior del automóvil, puede verse cómo Casajós dobla en una esquina.

Herzl
Por la dirección, debe ser esa casa de mitad de cuadra.

Casajós estaciona el auto y ambos descienden.


49. ext. Calle. Día
Casajós y Herzl se acercan a una casa de cuya puerta cuelga una cinta negra.

Herzl
(golpea la puerta y toca la cinta)
Parece que llegamos tarde.

La puerta de la casa se entorna y aparece el rostro desolado de una MUJER

MUJER
¿Qué buscan?

Casajós
(mostrando la credencial)
Me llamo Rene Casajós, soy agente del Ministerio del Interior. Él es Franco Herzl. Buscamos a Julián Domínguez.

mujer
¿Son policías? ¿Para qué lo... qué quieren?
Herzl
Según figura en un expediente de la comisaría, Julián estuvo detenido por destrozar unas lápidas en el cementerio.

mujer
Mi hijo nunca estuvo preso.

Casajós
Es posible que sea una confusión. ¿Podríamos hablar con él?

La mujer niega con la cabeza y se tapa la boca con la mano para ahogar el llanto.
Casajós y Herzl se miran, sorprendidos.
Una mujer joven (HERMANA de Hernán) abre la puerta y arrastra a la mujer hacia el interior de la casa. Luego sale de la casa y cierra la puerta.

Hermana
¿Ustedes son policías?

Herzl
Ella es agente del gobierno. Yo soy periodista. ¿Vos podrías decirnos que pasó?

Hermana
A Julián lo mataron de un balazo en el pecho.

Casajós
(pausa)
¿Sabés quién lo hizo? ¿La policía sabe algo?

Hermana
(dudando un momento)
¿Seguro que no son policías?

Herzl
¿Cuál es el problema?

Hermana
Yo soy la hermana de Hernán Cevallos.

Herzl
El que figura en el expediente con Julián. ¿Tu hermano está bien?

Hermana
(nerviosa)
Está escondido. Él estaba… con el Julián cuando lo… mataron. No sé en qué andaban … Dijo que iban a ganarse unos pesos. A la noche, apareció medio loco, diciendo que lo habían matado al Julián y que ahora lo buscaban a él. Me pidió que lo escondiera y yo … yo estoy muy asustada.

Casajós
¿Vio a los que mataron a Domínguez?

Hermana
Él dice que no los conocía, que el que hizo el trato fue el Julián. Pero que lo corrieron...

Herzl
¿Qué trato hizo Julián?

Hermana
No sé. Hernán salió de noche tarde, hace unos días. Volvió con el Julián casi de madrugada. Estaban nerviosos, y cuando le pregunté dónde habían estado me dijo que... trabajando. Y no… me contó más.
(más nerviosa)
Él está asustado. Dice que lo andan buscando para matarlo. ¿Ustedes lo pueden ayudar?

Casajós
Julián Domínguez y tu hermano destrozaron una tumba en el cementerio judío. Ese era el trabajo.
(pausa breve)
Te voy a preguntar algo y quiero que pienses bien lo que me vas a decir: ¿tu hermano estuvo preso después de esa noche?

Hermana
No. Nunca estuvo preso. Ni él ni el Julián.

Herzl
¿Y como podés estar segura?

Hermana
Porque cuando volvieron esa noche, se metieron en la pieza y recién salieron al otro día a la tarde... cuando lo mataron al Julián.

Casajós
Podemos proteger a tu hermano siempre y cuando él esté dispuesto a hablar. ¿Podés llevarnos a dónde está escondido?

Hermana
Esperen. Voy a avisar que me voy.

Casajós
Por supuesto.

La chica entra a la casa.

Herzl
Nunca estuvieron presos. Los contrataron para profanar la tumba y quisieron matarlos para borrar cualquier pista.

Casajós
No se apure, Herzl.

Herzl
¿Qué va a hacer? A Domínguez lo eliminaron rápido y está claro que quisieron hacer lo mismo con Cevallos? ¿De verdad le puede dar protección? Porque si no, lo mejor que puede hacer es dejarlo escondido.

Casajós
Primero necesito saber si es un testigo calificado, sí puede reconocer a los que mataron a Domínguez, por ejemplo.

Herzl
¿Y si no puede?

Casajós lo mira, seria.


50. ext. Frente de casa humilde. Día
La casa es muy precaria y tiene un jardín amplio antes de llegar a la puerta.
El auto de Casajós se detiene. Del asiento trasero, baja la Hermana de Cevallos. Casajós y Herzl descienden del auto pero se quedan al pie, esperando.
La hermana camina hasta la puerta de la casa y se recuesta contra ella. Golpea con suavidad.

Hermana
Hernán... Hernán, negro. Vine con unas personas que te pueden ayudar. Hernán, ¿me escuchás?

La puerta se entorna y se ve el rostro de Hernán.

Hernán
Y esos, ¿quiénes son?

Hermana
Ellos te pueden ayudar.

La chica les hace una seña a Casajós y Herzl para que se acerquen.
Ellos caminan hasta la puerta.

Herzl
Me llamo Franco Herzl, Hernán. Ella es Rene Casajós, agente del Ministerio del Interior. Creo que te podemos ayudar, pero necesitamos saber algunas cosas.

Hernán
(receloso)
¿Qué cosas?

Herzl
¿Quién los contrató para que profanaran la tumba, por ejemplo?

Hernán
El Bocha me dijo que nos iban a garpar cien pesos a cada uno.

Casajós
¿Quién les iba a pagar, Hernán?

Hernán
¡Qué se yo! El que hizo la conecta fue el Bocha.

Casajós
¿Tenés idea quién fue el que le disparó a tu amigo? ¿Lo pudiste ver?

Hernán sale de la casa y se acerca unos pasos a Casajós y Herzl.

Hernán
No, ni idea. Yo estaba lejos... y cuando vi que lo mataron rajé para donde pude.

La hermana mira la escena, angustiada.
Casajós le hace una seña a Herzl para que la siga. Ambos se alejan de la casa y llegan hasta el auto.

Casajós
No creo que lo acepten como testigo. Yo creo lo que dice pero, para el caso, cualquier fiscal podría acusarlo de haber matado a Julián. No tiene cómo defenderse. No puede identificar a nadie.

Herzl
Lo que tratan de tapar acá es algo grande, tan grande como para involucrar a un juez. Este chico puede dejar al descubierto un montón de cosas. ¡¿No tienen un programa de protección para testigos o algo así?!

Casajós
No me escuchó lo que dije. Ni siquiera puede identificar al que mató al amigo.
(pausa breve)
Este chico puede repetir su historia en mi oficina o en una comisaría, pero nadie le va a dar protección por eso. ¿Y quiere que sea sincera? Si es cierto lo que dice está más seguro escondido.
Herzl
(impotente)
¿Y qué vamos a hacer? ¿Dejar las cosas como están?

Casajós
No dije eso. Creo que lo mejor es seguir investigando. Y hasta tanto tengamos algo...

La camioneta de Lorenzo pasa frente a la casa y alguien en el asiento del acompañante, con pasamontañas, sentado en la ventanilla, dispara una Uzi por sobre el techo hacia la casa.
Casajós hace cubrir a Herzl detrás del auto y ella misma se cubre a su lado, al tiempo que desenfunda.
La camioneta acelera y Casajós dispara.
La camioneta se aleja.
Casajós se da vuelta hacia Herzl.

Casajós
¿Está bien?

Herzl no le responde. Está mirando fijo hacia la casa.
Casajós sigue su mirada.
En la puerta de la casa, están los cuerpos acribillados de Hernán y su hermana.
BLOQUE 4

ABRE A

51. INT. LIVING EN PENUMBRAS. DÍA
Berg y Hombre 1 están sentados en sendos sillones, frente a frente.

HOMBRE 1
(cerrando un celular)
El asunto del cementerio está terminado.

Berg
¿Quedó algún cabo suelto?

Hombre 1
(titubeando)
Depende cómo se mire: al se había escapado lo borramos, pero estaba hablando con Herzl.

Berg
¿Y qué puede haberle dicho? No sabía nada, no conocía a nadie.

Hombre 1
Yo preferiría asegurarme.
(pausa)
La verdad, señor Berg, no entiendo por qué, a esta altura, no hemos eliminado a Herzl.

Berg
¿Me está hablando en serio? ¿No sabe, acaso, lo que pasa en este país cuando un periodista es asesinado?

Hombre 1
Eso no fue un impedimento, por eso no entiendo por qué Herzl no puede tener el mismo destino.

Berg
Porque la profanación fue una bomba de humo, ¿entiende?, para que la opinión pública mire para otro lado mientras nosotros hacemos lo que tenemos que hacer. Pero la gente común no se va a enterar si no hay alguien que lo publique. Necesitábamos que Herzl apareciera para que lo publicara. Y Herzl apareció... y por supuesto va a publicar lo que sabe.

Hombre 1
Insisto con la idea. Si no es ahora, que sea después.

Berg
Yo le prohíbo, escuche bien, le prohíbo terminantemente que alguien se vuelva a acercar a Herzl.
Hombre 1 asiente, en silencio.


52. ext. Frente de la casa de Cevallos. Día
En la escena, hay una ambulancia, un par de autos y varios hombres con chalecos y la sigla DISAD a sus espaldas, ocupados tomando notas y hablando entre ellos.
Casajós y Herzl están apoyados contra el auto, cabizbajos, abstraídos.
Los cuerpos de Hernán y la hermana están tapados con una manta.
Se acerca un auto, que se detiene junto a la acera. Baja Portillo y hace una seña a Casajós para que se acerque.

Portillo
No me opongo a que se relacione con quien crea conveniente para juntar información, pero esto que pasó es una negligencia total. Si Herzl no filtró información seguramente lo estaban siguiendo y los siguieron a los dos hasta acá. Y usted tendría que haberlo previsto.

Casajós desvía la mirada de la de Portillo.

Portillo
No se conmueva con las buenas intenciones, Casajós, si es que Herzl las tiene. Usted está a cargo.

Casajós
Admito que fui negligente. Pero no es responsabilidad mía lo que pasó acá.

Portillo
Vaya a descansar.

Y se aleja.
Casajós mira hacia Herzl.


53. int. Auto en movimiento. Noche
Puede verse el anochecer por la ventanilla del auto en movimiento.
Hombre 1 viaja en el asiento trasero. Saca el celular de un bolsillo interior y marca un número.

HOMBRE 1
Hola, ¡sí, soy yo! ¡Le dije que nunca diga mi nombre por teléfono! Escúcheme bien: busquen a Herzl... y que no vuelva a molestar nunca más.

Corta la comunicación y pierde la mirada por la ventanilla.


54. int. Hall de edificio. Noche
Herzl entra al edificio y camina rumbo a los ascensores cuando escucha al portero.

Portero
Le dejaron una nota, hace un rato.

Herzl
¿Quién?

Portero
(entregándole la nota)
No vi. La tiraron por abajo de la puerta. Era un papel doblado así que...

Herzl
La leyó.

Portero
¿Y qué quiere? Tenía que ver para quien era. Esa tal Casajós le dice que vaya a...

Herzl
Sí, sí. Gracias. Ya la estoy leyendo. Me voy porque estoy llegando tarde.

Portero
Tenga cuidado. Ese lugar adonde va... es medio peligroso de noche.

Herzl le responde con un gesto al tiempo que sale del edificio.


55. int. Auto en movimiento. Nohe
Casajós tiene el celular en la mano.

Casajós
Habla Rene Casajós. Estuve pensando acerca de lo que investigamos y quería charlar con usted. Si escucha este mensaje y está en su casa, por favor, espéreme. Voy para allá.


56. ext. Calle. Noche
Un taxi se detiene junto al cordón de una vereda oscura.
Herzl desciende y el taxi se aleja. Mira en todas direcciones y camina hasta un viejo edificio.


57. ext. frente de edificio de Herzl. noche
Un auto se estaciona en el cordón de la vereda. Casajós desciende y camina hasta la puerta del edificio. El portero ya está pronto a atenderla.

Casajós
Buenas noches. Busco a Franco Herzl.

Portero
Recién se va. Recibió una nota y salió corriendo. ¿Quiere dejarle algún mensaje?

Casajós
(contrariada)
Sí. Dígale que es urgente que se comunique conmigo. Me llamo Rene Casajós.

Portero
¡Pero si fue a encontrarse con usted!

Casajós
(sorprendida)
¿Cómo dice?

Portero
La nota... ¿no se la mandó usted? Lo citaba una tal Casajós en la vieja estación de trenes.

Casajós corre a su auto.


58. ext. Estación de trenes. Noche
Herzl está parado en la vereda de la estación, sobre las viejas vías.
Busca la luz mortecina de un farol y mira la hora.
Algo a sus espaldas llama su atención. Se da la vuelta y observa a los dos skin que lo atacaron, parados a unos pocos metros.


59. ext. Calle. Noche
El auto de Casajós pasa vertiginosamente por la calle.


60. int. Auto en movimiento. Noche
Casajós tiene el celular en su oreja.

Casajós
(murmura)
Vamos, Herzl, conteste.

Lo cierra y lo tira sobre el asiento.


61. ext. Estación de trenes. Noche
Herzl está parado frente a los skin.

Skin 1
Parece obra del destino, ¿no? Siempre nos estamos encontrando.

Herzl los mira, atento, pero un TERCER SKIN que sale de la oscuridad lo sorprende y de una patada lo manda contra una columna.

Skin 1
Judío, hoy es una linda noche para dejar de respirar.

Herzl se incorpora pero solo skin 1 avanza.
Se traban en una pelea.
Herzl se defiende con habilidad y skin 1, furioso, le hace señas a un compañero que avanza con una navaja en la mano.
Herzl se defiende parando y esquivando los golpes pero finalmente la navaja logra cortarlo en un costado y Herzl se apoya en una columna.
Los tres nazis, con calma, avanzan al mismo tiempo para ultimarlo.
Casajós, arma en mano, aparece por una galería, detrás de Herzl.

Casajós
¡¡Tirá esa navaja!! ¡¡Ahora!! ¡¡Ustedes, un paso atrás!!

El nazi con la navaja duda un instante y de pronto da un salto hacia Herzl.
Casajós dispara y el nazi cae al piso.
Skin 1 y el compañero aprovechan para escapar.
Casajós se acerca al nazi caído, sin dejar de apuntarle. Cuando llega a su lado, con la punta de su pie patea la navaja. Se acerca a Herzl.

Casajós
¿Está bien?

Herzl
(señalando al caído)
Mejor que él.


62. ext. Calle oscura y desabitada. Noche
Un auto con las luces apagas se estaciona detrás de otro. Hombre 1 sale del auto recién llegado y se sube presuroso a la parte trasera del otro.


63. int. Auto. Noche
Hombre 1 se sienta y cierra la puerta.
A su lado, con el rostro frío e inexpresivo, está sentado BUSTOS.

HOMBRE 1
No me gusta andar en la calle a esta hora. ¿Para qué quería verme con tanta urgencia?

Bustos
Sus subordinados volvieron a atacar a Herzl. Uno murió.

Hombre 1
(tenso, disimulando)
¡Pero eso es indignante! ¡Estos estúpidos actuaron por su cuenta! Yo jamás autorizaría una casa así, después de lo que ordenó Berg.

Bustos
Ya que mencionó al señor Berg, le manda un mensaje.

Hombre 1 lo mira intrigado.


64. ext. Calle. Noche
En el interior del auto donde está Hombre 1 se escucha una DETONACIÓN apagada al mismo tiempo que un fogonazo fugaz.


65. ext. Frente de edificio de Herzl. Noche
Herzl desciende del auto de Casajós y antes de cerrar la puerta

Herzl
Después de todo, ¿qué era eso tan importante que quería hablar conmigo?

Casajós
Supuse que si lo habían atacado una vez, y suponiendo que nos siguieron hasta la casa de Cevallos, era posible que volvieran a atacarlo.

Herzl
(pausa)
Gracias.

Casajós
(sonriendo)
Fue un gusto.

Herzl cierra la puerta y el auto se aleja. Lo sigue con la mirada un segundo y luego se dirige a su edificio.


66. int. Auto. Noche
Desde el interior de un auto estacionado, del otro lado de la calle, puede verse a Herzl entrando a su edificio.


67. int. Hall del edificio. Noche
El portero está sentado en una silla, con la cabeza caída sobre su pecho, dormido. Junto a él, sobre una mesita, un sobre abultado con la inscripción Franco Herzl.
Herzl lo toma con cuidado y lo abre. Saca varias fotos: en todas ellas está él, en diferentes momentos de la investigación (en el cementerio, frente a su edificio, en la casa de Cevallos con Casajós)
Herzl las observa un momento más, las guarda en el sobre y mira hacia la calle, a través de la puerta de blindex, con una mirada profunda y grave.

FIN CAPÍTULO 1






















Capítulo 2

Obsesión

por Walter Guzmán



¿(…) no queréis oír, no queréis conocer?

William Shakespeare

BLOQUE INICIAL

ABRE A

Octubre - 1996

1. int. oficina. noche
DOS HOMBRES, ensimismados, abren y cierran carpetas y archivos, arrancando hojas y tirándolas al piso, sobre una pila.
Una MUJER entra a la oficina, alza todas las hojas que caben en sus brazos y vuelve a salir


2. ext. patio. noche
La mujer sale a un gran patio y camina hasta un HOMBRE VIEJO parado junto a un tambor de aceite con fuego en su interior.
El hombre toma las hojas de papel que trae la mujer y las tira a sus pies, excepto algunas que va arrojando de a una.

Mujer
¿Por qué no las tirás todas juntas?

Hombre
Así se queman mejor. ¿Falta mucho allá arriba?

Mujer
¡Qué se yo! Me parece que nos vamos a pasar toda la noche acá.

Se marcha.
El hombre amaga a tirar unos papeles cuando algo escrito le llama la atención. Comprueba que nadie lo esté vigilando y guarda los papeles en el bolsillo. Toma otros del piso y los arroja al fuego.


FEBRERO – 2003

3. ext. Vereda. noche
Desde la vereda opuesta puede verse un pequeño bar de mala muerte, con las luces encendidas
Un HOMBRE JOVEN se acerca caminando por la vereda y entra al bar.


4. int. Bar. noche
En el bar, solo hay tres HOMBRES.
El hombre joven busca con la mirada.
En el fondo del salón, el hombre viejo se levanta, camina hasta él, pasa a su lado sin mirarlo y sale del bar.
El hombre joven camina disimuladamente hasta el fondo del salón y se sienta a la mesa que abandonó el viejo. En una servilleta está escrita la palabra BAÑO.
El MOZO se acerca

Joven
Un café, por favor.

El mozo se aleja y el joven se levanta de la mesa y se dirige hacia un rincón del local.
5. int. Baño. Noche
El joven entra al baño y busca con la mirada. Se mete en uno de los cubículos. Luego de un momento, sale con un sobre en la mano. Lo esconde bajo la campera y sale del baño.


6. int. Bar. Noche
El joven regresa a la mesa y tiene el café servido. No lo toma, deja un billete en la mesa y se marcha. Sale del bar.
DOS HOMBRES, que estaban sentados en una mesa junto a la puerta, se levantan y salen detrás de él.


7. ext. Vereda. Noche
El joven camina por la vereda.
Los dos Hombres están a unos metros de él. Uno de ellos saca un arma del cinturón, apunta pero suena un disparo y cae.
El joven se da vuelta, espantado. Mira al hombre caído, junto al cual está el otro, y busca con la mirada a quien ha disparado.
Saliendo de las sombras aparece el Hombre Viejo.

Viejo
¡¡¡Corré!!!

Y le dispara al hombre que está con el caído.
Éste, que ha sacado un arma, dispara también y ambos, él y el viejo, caen al piso.
El joven mira la escena que ha sido muy rápida, paralizado, y luego corre
PRESENTACIÓN
BLOQUE 1

ABRE A

8. int. Dpto. de Herzl. Noche
Pared llena de recortes periodísticos. Escritorio pegado a ella con gran desorden de papeles, la computadora encendida. En un rincón, el televisor encendido en un programa de noticias que habla de nuevos inventarios y clasificaciones en el Archivo General De La Nación.
HERZL está sentado en un sillón, fumando, bebiendo y escuchando con atención el programa cuando percibe un RUIDO en la puerta de entrada.
Con precaución, camina hasta la puerta y ve que han deslizado un sobre. Abre la puerta, mirando a uno y otro lado.
Vuelve a entrar. Recoge el sobre y camina hasta la luz. Lo abre y saca un papel. Lo ojea, intrigado. Reflexiona sobre algo. Se guarda el papel en el bolsillo, toma su saco y sale de la casa.


9. ext. Calle. Noche
Un taxi se detiene frente a una casa sencilla.
Herzl baja y el taxi se aleja.
Se acerca a la casa mirando en todas direcciones y toca timbre.
La puerta se abre y se asoma un anciano, AGEO.

Herzl
(serio)
Hola, abuelo. ¿Puedo pasar?

Ageo, serio, no contesta. Sólo se aparte de la puerta y Herzl entra a la casa.


10. int. Casa. Noche
Herzl camina hasta un sillón pero permanece de pie.
Ageo pasa a sus espaldas, hasta una alacena.

Herzl
(mirando a su alrededor)
Hace bastante que...

Ageo
(hosco)
¿Cuidaste que nadie te siguiera? ¿A qué viniste?

Herzl
A charlar.

Ageo
¿A qué viniste, Franco? No me hagas perder tiempo.

Herzl se alcanza el papel que trae en el bolsillo. Luego se sienta.
Ageo mira el papel sólo unos segundos. Mira a Herzl sin asombro.

Herzl
(en hebreo)
¿Te parece que tendría que avisarle a mamá?

Ageo
¡¿Y qué le vas a decir: que en un papel arrugado aparece el nombre de mi hijo?

Herzl
De mi papá.

Ageo
¿De dónde salió este papel?

Herzl
Me llegó.

Ageo
¡Je! Vos y tus informantes.

Herzl
¡No puedo creer que lo tomes con tanta frialdad! ¡Esta es una lista de judíos asesinados! ¡Y el nombre de mi papá está escrito acá!

(pausa)
(bajando el tono)
Vos me contaste que él había muerto en un accidente.

Ageo
Bueno... eso no es del todo falso.

Herzl
Entonces no es solamente un papel viejo.

(pausa breve)
¿Qué pasó, abuelo? ¿Por qué tanta mentira? Mamá nunca quiso hablarme de él. Si sé algo es porque vos me contaste... y ahora empiezo a descubrir que no todo fue cierto.

Ageo
Franco, por favor. Ni siquiera sabés si estos papeles tienen valor.

Herzl
Después de ver tu cara me parece que no están tan errados. Yo necesito saber, abuelo, y empiezo a creer que de vos no voy a saber nada.

Se para y se dirige a la puerta, indignado.

Ageo
¡Franco! Tené cuidado. A nadie le gusta desenterrar a los muertos.

Herzl
(sin mirarlo)
(saliendo de la casa)
Vamos a ver.

Ageo, preocupado, se queda mirando la puerta.


11. int. Casa lujosa. Noche
Una puerta se abre.
Aparece un HOMBRE 1 mayor, con el ceño fruncido, que se mete en la casa sin decir palabra y camina hasta el centro del living.

Hombre 2
Por tu cara, veo que traés malas noticias, así que escupí rápido.

Hombre 1
Mateo Guzmán murió.

Hombre 2
(sonriendo)
¿Y por eso estás así? ¿Cuál es el problema: te habías encariñado?

Hombre 1
Dos de los míos lo siguieron hasta un bar donde le pasó información al sobrino. Ellos trataron de agarrarlo pero Mateo los sorprendió. Se tirotearon y murieron los tres.

Hombre 2
(serio)
Y el sobrino se escapó, ¿no? ¿Cuándo pasó todo esto?

Hombre 1
Hace unas horas.

Hombre 2
(preocupado)
¿Y qué puede llegar a hacer? ¿Pensás que se va a animar a hacerlo público?

Hombre 1
Con los documentos en la mano, tiene que tener claro que es hombre muerto. La única forma de seguir vivo es si logra destapar la olla. Además, es lo que siempre quiso hacer Mateo.

Hombre 2
Bueno, vas a tener que solucionarlo de alguna forma porque...

Hombre 1
¡¿Yo, voy a tener que solucionarlo?! Querrás decir nosotros.

Hombre 2
Yo te puedo ayudar, pero el que ordenó quemar archivos fuiste vos. No te olvides. Si eso se destapa, el nombre que va a aparecer es el del que estaba a cargo del Archivo, o sea el tuyo, no el mío.

Hombre 1
(con desprecio)
¿Y pensás que si yo caigo vos vas a seguir tranquilo con tu vida? Sabés muy bien que yo tomé la responsabilidad pero no fui el que dio la orden, así que más vale que ni se te ocurra borrarte.

Hombre 2 lo mira con dureza.


12. ext. Frente de edificio de Herzl. Día
Tránsito frente al edificio de dptos. de Herzl.


13. int. Hall de edificio. Día
La puerta del ascensor se abre y sale Herzl, acomodándose la corbata del traje. Camina hasta la salida.

Portero
(apareciendo)
Buen día. ¿Cómo le va?

Herzl
Bien, gracias.

(cayendo en la cuenta)
Anoche alguien me tiró un sobre bajo la puerta. ¿Tiene idea quién puede haber sido?

Portero
Sí. Fui yo.

Herzl
¿Usted? ¿Quién se lo dio?
Portero
Lo trajo un tipo. Me pidió que se lo diera. Yo le dije que usted estaba pero...

Herzl
¿Y se acuerda cómo era?

Portero
Más o menos. Si hubiese buscado a otro vecino del edificio me hubiese fijado, pero como era para usted ni le presté atención. Lo viene a buscar tanta gente que...

Herzl
Qué lástima. Me serviría mucho saber quién era.

Portero
¿Y por qué no le pide las grabaciones al presidente del consorcio? Vive en el segundo piso.

Herzl
¿Qué grabaciones?

Portero
(sonriendo)
Usted sí que debe tener cosas en la cabeza, ¿eh? Le avisé como veinte veces que iban a poner más seguridad.

Enfoca la mirada en un rincón del techo.
En un ángulo de la pared, puede verse una cámara de seguridad.

Portero
Graba las 24 horas, así que el tipo ese tiene que estar grabado.

Herzl
(sonriendo)
¿Dónde me dijo que vive el del consorcio?


14. ext. Frente del Ministerio del Interior. Día
CASAJÓS sale del edificio con una carpeta en la mano y cruza la calle.
Camina por la plaza, por un sendero angosto y se dirige hacia un banco en el que está sentado Herzl.

Casajós
Recibí su mensaje. ¿Qué es eso tan importante que tiene para decirme?

Herzl se larga a caminar y Casajós camina a su lado.

Herzl
Se lo hubiese dicho por teléfono pero no me permitieron hablar con usted. ¿Por qué tanto secreto? ¿A que se dedica esa misteriosa oficina?

Casajós
¿El DISAD? Ya le dije. Investigamos todos los crímenes relacionados con la discriminación.

Herzl
¿Todos los crímenes? ¿Empezando por los del gobierno?

(sonriendo, afable)
Le invito un café.


15. int. Bar. Día
Un MOZO sirve café a Herzl y Casajós, sentados a una mesa.

Casajós
Lo escucho.

Herzl
(saca un papel del bolsillo y se lo entrega)
Es una lista de judíos que murieron acá en un período de tiempo muy corto.

Casajós
Cuando dice acá tengo que entender que habla de Argentina.

Herzl
Aja.

Casajós
(leyendo)
Este hombre... David Herzl ¿era pariente suyo?

Herzl no habla pero le mantiene la mirada.

Casajós
¿Para qué me muestra esto?

Herzl
Esta lista me la hizo llegar una persona de nombre Luis Guzmán. Quiero saber quién es y por qué me la dio; quiero saber si es verdadera; quiero saber cómo la consiguió. Quiero saber.

Casajós
No lo conozco mucho, Herzl, pero sé que es capaz de averiguar todo eso usted solo. ¿Para qué me llamó?

Herzl
No es tan fácil. Necesito ayuda.

Casajós
¿Para qué?

Herzl
Ay, Casajós, por favor. ¿No es obvio? Este papel sólo puede haber salido de un lugar: esos archivos que todos los gobiernos cuidaron más que el oro.

Casajós
Si se refiere a los archivos que yo creo, le anticipo que no tengo la llave y no creo que se pueda conseguir.

(pausa breve)
Herzl, si esta lista es verdadera o no, no importa demasiado. En términos políticos, la protección argentina para con los nazis no necesita demasiadas pruebas. Porque usted está hablando de eso, ¿no?

(pausa breve)
Pero hay algo más. Lo que busca tiene que ver con ese tal David Herzl. ¿Me equivoco?

Herzl
(enojado)
Le pedí ayuda pero veo que lo único que está dispuesta a buscar es el chisme ajeno.

(poniéndose de pie)
Pensé que podía recurrir a una amiga.

Casajós
Franco, nosotros no somos amigos.

Herzl
Me queda claro.

Y se marcha.


16. ext. Calle. Día
Ageo cruza una calle y levanta la mirada.
Puede verse un edificio de unos pocos pisos.


17. int. Pasillo. Día
Ageo sale del ascensor y camina por el pasillo observando los números en las puertas de los dptos. Se detiene frente a una puerta. Toca el timbre. Después de un momento, la puerta se abre y se asoma un hombre (RAFAEL)
Rafael
¿Sí? ¿Qué necesita, señ...?

(reconociéndolo)
Ageo Herzl.

Ageo
¿Cómo te va, Rafael? ¿Podemos hablar?

Rafael
Hace rato que vos y yo dejamos de hacer eso. ¿De qué querés hablar?

Ageo
De lo único que tenemos en común.

Rafael
Ya no me dedico a mentir para vivir.

Ageo
¿Ah, sí? ¿Y entonces, por qué todavía te hacés llamar Rafael?

Rafael lo mira hosco y se aparta de la puerta.
Ageo entra al departamento.


18. int. Departamento. Día

Rafael
Vos dirás.

Ageo
La muerte de mi hijo quedó asentada en un archivo y ese archivo anda circulando ahora por la calle.

Rafael
Eso es imposible, Ageo. No se dejan registros de esas cosas.

(sonriendo)
¿Qué pasa: la vejez te está volviendo crédulo?

Ageo
El que lo registró, ¿todavía está vivo?

Rafael
¡¿Qué?! ¿Qué te acabo de decir?

Ageo
Nunca me tembló el pulso para matar a la escoria como vos así que más vale que borres esa sonrisa estúpida y me contestes lo que te pregunto: el que hizo el registro, ¡¿está vivo todavía?!

Rafael mira las manos de Ageo, que han estado todo el tiempo dentro de los bolsillos del saco.

Rafael
Te estoy diciendo la verdad, Ageo: no se dejan registros de...

Ageo
(se le va encima, lo toma del cuello
Y le pone un arma en la sien)
¡¡¡Yo vi esos registros con mis propios ojos, estúpido!!! ¡¡¡Yo los vi y quiero saber si el responsable todavía está vivo!!! ¡¡¡¿Está vivo?!!! ¡¡¡Contestáme, imbécil!!!

Rafael
(espantado)
Sí... en realidad, no. El que hizo los registros murió hace mucho. El que está vivo es el que mandó a quemar los archivos.

Ageo
¿Dónde vive?

Rafael
Fue el segundo en la Secretaría hasta hace cinco años. Sabés de quién hablo.

Ageo
(yéndose)
Lo voy a ir a visitar uno de estos días. Espero que no esté sobre aviso. Vos sabés qué te pasaría.

Rafael
Me pasaría lo mismo si se enterara que te dije lo que te dije.

Ageo sale del departamento.
Rafael se refriega el rostro, como para sacarse el miedo.


19. ext. Vereda. Día
Luis Guzmán sale de un edificio, caminando rápido. Mira atento en todas direcciones.
En la esquina, hace señas a un taxi que se detiene a su lado. Sube y el taxi se aleja.
Un HOMBRE RENGO que aparece en la esquina, observa al taxi alejándose. Al instante, un auto se detiene a su lado y el Hombre Rengo le señala el taxi. El auto se aleja en la misma dirección y el Rengo mira hacia el edificio de Luis.


20. int. Sala de redacción de El país hoy. Día
Herzl entra serio a la sala de redacción. Pasa junto a un escritorio donde un PERIODISTA está trabajando.

periodista
Llegó un men... ¿eh, qué pasa, viejo, que traés esa cara?

Herzl
¿Qué cosa llegó?

PERIODISTA
¿Te cruzaste con la turra de la directora?

Herzl
No. No me crucé con nadie. ¿Me podés decir lo que me ibas a decir?

PERIODISTA
Hace un rato, llegó un mail para vos. Lo borré pero después me arrepentí. Decía...

Herzl
(molesto)
¿Por qué lo borraste?

PERIODISTA
Porque llegó a la casilla del periódico. Si querés que te lleguen mensajes, dales tu casilla no la de...

Herzl
Decíme qué decía el mensaje.

PERIODISTA
¿Más archivos? Así, entre signos de pregunta. Plaza Italia a las 12.

Herzl
(mirando su reloj)
(corriendo a la salida)
¡Son más de las doce! ¡¿Por qué carajo no me avisaste antes?!

PERIODISTA
(gritando a sus espaldas)
Si querés que sea tu empleado pagáme un sueldo


21. ext. Plaza. Día
Plaza inmensa.
Gran cantidad de gente paseando.
Luis Guzmán, sentado en un banco, mira nervioso en todas direcciones.
Herzl llega al centro de la plaza, corriendo, y allí se para, mirando alrededor. Descubre a Luis Guzmán y camina hacia él.
Luis Guzmán lo mira asombrado mientras se acerca.

Herzl
(sentándose junto a Luis)
¿Cómo le va, Guzmán? Supongo que fue usted el que me citó acá.

Luis Guzmán
¿Cómo supo...?

Herzl
Porque lo filmaron cuando fue a mi edificio. Es obvio que a usted es nuevo en esto.

LUIS GUZMÁN
(relajándose)
Sí, es obvio.

Herzl
¿De dónde sacó esa lista?

LUIS GUZMÁN
Me la entregó mi tío. Trabajó en los archivos oficiales el año que se decidió hacer una quema de expedientes. Él se guardó algunos.

Herzl
¿Y por qué? ¿Pensaba extorsionar a alguien?

LUIS GUZMÁN
(sonriendo con amargura)
Mi tío no era de esa clase. Él leyó algunos archivos... de casualidad y se indignó. Quería hacerlos público porque le parecía que era lo correcto. Se ganó muchos enemigos en el camino. En este país, buscar la verdad es como ponerse una pistola en la sien.

Herzl
¿Cómo se llamaba su tío?

Luis Guzmán
Mateo Guzmán.

(pausa breve)
Yo me ofrecí a ayudarlo y la noche que decidió pasarme la posta y entregarme los archivos, lo mataron y trataron de hacer lo mismo conmigo... y supongo que van a seguir tratando hasta que lo logren... a menos que lo que tengo se haga público y los responsables queden al descubierto.

Herzl
Para eso me buscó. Para que haga lo que usted no se anima a hacer.

LUIS GUZMÁN
Cada uno hace lo que puede, Herzl, y yo llego hasta acá. Usted es periodista. ¿Le interesa conocer lo que tengo o no?

(pausa breve)
El nombre de David Herzl se repite en un par de expedientes.

Herzl
(mirándolo largamente)
Supongamos que me interesa leer eso que tiene guardado. ¿Cuáles son las condiciones?

LUIS GUZMÁN
En realidad, es solamente una: si decide...

Luis Guzmán abre los ojos desmesuradamente.
Herzl lo mira sin entender.

Herzl
¿Se siente bien?

Luis Guzmán, con un hilo de sangre que baja de la comisura de los labios, cae hacia el costado, sobre Herzl. Él lo sostiene, aún más asombrado, lo voltea levemente de espaldas y nota el manchón de sangre de un balazo. Al instante, busca con la mirada al responsable pero la gente en el parque tiene una actitud normal.
Herzl mira a Luis Guzmán que tiene la muerte en los ojos abiertos.
BLOQUE 2

ABRE A

22. ext. Calle. Día
Gran aglomeración de gente en torno a unas vallas puestas por la policía.
Hay un patrullero y un cuerpo cubierto con una manta, tirado en la calle.
El auto de Casajós se detiene junto al cerco.
Casajós baja pero no se dirige al vallado. Enfoca la mirada hacia la plaza, buscando. Percibe a Herzl detrás de unos curiosos. Se le acerca.
Ambos se alejan del tumulto.

Casajós
¡¿Qué pasó?!

Herzl
Mataron a un hombre. Y la policía vino porque alguien lo denunció.

Casajós
¿Alguien?... ¿Por qué creo que fue usted?

Herzl la mira en silencio.

Herzl
El tipo murió en mis brazos.

Casajós
¡¿Qué?! ¡¿En sus brazos?!

Herzl
(tomando a Casajós de un brazo)
(largándose a caminar)
El muerto es Luis Guzmán, el que me hizo llegar la lista. Me citó acá. Hablamos un par de minutos hasta que alguien le disparó por la espalda.

Casajós
¡¿Acá?! ¡¿En una plaza llena de gente?! ¿Vio al que disparó?

Herzl
No.

Casajós
¿Le alcanzó a decir algo?

Herzl
Muy poco. Por eso necesito que me ayude... ahora más que nunca.
Casajós
(deteniéndose, molesta)
¿Siempre se maneja así, Herzl, pensando que todos tienen que ayudarlo solamente porque lo pide?

(pausa breve)
Ahora está metido en un problema. Y como no se va a presentar a decir lo que sabe se va a meter en más problemas... y yo también, porque no voy a hacer lo que debería: esposarlo y llevarlo a una comisaría. ¿Necesita, Herzl? ¡Yo necesito! Necesito que sea claro conmigo y me diga todo ¡¿Entiende?! ¡Todo! Recién después le voy a decir si me voy a arriesgar por usted o lo tiro en el primer calabozo que encuentre.

Herzl se la queda mirando, serio.


23. ext. Calle. Día
Ageo está parado en una esquina, apoyado contra un árbol.
Un auto pasa frente a él y se estaciona en la vereda, frente al portón de una casa lujosa. Hombre 1 se baja y se dirige a su casa.
Ageo cruza la calle y lo intercepta.

ageo
¿Usted es el dueño de casa?

Hombre 1
(con desprecio)
¿Quién es usted?

Baja la mirada y descubre que Ageo tiene las manos en los bolsillos y que sostiene algo en una de ellas.

Ageo
Le voy a preguntar algo una sola vez y espero que me conteste rápido. De lo contrario, aprieto el gatillo y averiguo lo que necesito en otro lado. ¿Entiende lo que acabo de decirle?

(pausa breve)
¿Hay más registros en donde se hable de la muerte de David Herzl?

Hombre 1
¿De la muerte de quién? No tengo idea de qué habla.
Ageo
(mostrando el arma)
Alguien se quedó con los expedientes que mandó a quemar. Y no me diga que no sabe de qué hablo.

Hombre 1 lo mira serio, en silencio.

Ageo
¿Hay más archivos que alguien se haya guardado, usted por ejemplo?

Hombre 1
No, estoy seguro que no hay más.

Ageo
¿Cómo se llama el que se guardó los archivos?

Hombre 1
(pausa larga)
Mateo Guzmán.

Ageo
¿Y dónde puedo encontrarlo?

Hombre 1
¿Cómo carajo quiere que sepa?

Ageo
¿Por qué será que no le creo?

Ageo lo mira un momento mientras Hombre 1 traga saliva. Luego, se da la vuelta y desaparece.


24. ext. Plaza. Día
Herzl y Casajós caminan por la plaza.

Herzl
Es cierto. Tengo un interés personal en esto. Quiero saber qué significa esa lista.

(pausa breve)
David Herzl es el nombre de mi papá. Es posible que sea la misma persona que aparece en esa lista porque la fecha de la muerte coincide, pero no estoy seguro.

(pausa breve)
Pero más allá de este David Herzl, hay muchos otros nombres de judíos asesinados en un período muy corto y...
Casajós
(interrumpiendo)
No recuerdo bien. ¿Todos los que figuran en esa lista están bajo el encabezado de retirados?

Herzl
Aja. Usted sabe lo que significaba retirados en ese momento.

Casajós
Por supuesto.

Herzl
Hace unos años, empleados de ciertas dependencias oficiales admitieron que se habían quemado expedientes en el ’96. Se especuló con lo que podían contener esos archivos pero muy pocos conocían el contenido... y por supuesto nadie habló. Estoy seguro que esta lista pertenece a esos archivos: una lista de judíos asesinados. La pregunta es ¿por qué?, ¿quién?..

Casajós
Está bien, Franco. Admito que es lógico lo que dice, pero creo que hay mucho para investigar antes de afirmar todo lo que usted afirma.

(pausa breve)
¿Habló con su abuelo? Ese es un buen lugar para empezar. ¿Qué le dijo de su padre?

Herzl
(mirando la nada)
Lo que me dijo siempre: que había muerto en un accidente.

Casajós
(pausa)
Franco... yo no quiero funcionar como la parte negativa pero... ¿Cómo puede saber que esa lista es auténtica? Hay momentos en que usted parece una persona brillante y hay otros que da la impresión de ser demasiado ingenuo. Usted sabe mejor que yo que es muy fácil falsificar documentos.

Herzl
Por supuesto que lo sé, Casajós. Pero ¿para qué tomarse el trabajo de hacerme llegar una lista falsa? No le veo sentido. ¿Y la muerte de Luis Guzmán? Salvo que usted piense que esa muerte se planificó para convencerme, en cuyo caso volvemos a la misma pregunta: ¿por qué tomarse el trabajo conmigo?

Casajós cabizbaja y pensativa, queda en silencio.

Herzl
Hubo judíos que murieron y los anotaron en una lista. Ahora, hay gente que muere para que esa lista no se conozca.

(pausa breve)
Usted trabaja en una oficina que investiga los crímenes por discriminación. Así me dijo, ¿no? ¿Qué va a hacer con esto? ¿Mirar como pasa? ¿Iniciar el papeleo y derivarlo a otra oficina?

(pausa)
Casajós, no importa mi motivación. Es necesario saber qué se está moviendo atrás de estos expedientes. Ayúdeme a entrar a lo que quedó de esos archivos.

Casajós lo mira seria.


24. ext. Casa de hombre 1. día
Hombre 1 sale de su casa, presuroso, y se sube al auto. Se marcha rápido.
Un taxi, con Ageo en su interior, lo sigue.


25. ext. Vereda. Día
Casajós y Herzl caminan uno junto al otro.

Herzl
Pensé que el DISAD tenía acceso a este lugar.

Casajós
Lo tiene, siempre y cuando haya un caso abierto oficialmente.

Herzl
¿Y su superior no la autorizaría si usted se lo pide?

Casajós
Tendría que justificarlo y aún así no creo. Soy muy nueva en la oficina como para moverme por mi cuenta.

(señalando un edificio)
Es acá. ¿Se acuerda lo que le dije? Muévase como si conociera. Una vez en el ala oeste, buscamos la oficina 46 y pedimos los archivos. El resto es suerte.

Casajós se dispone a entrar pero Herzl le toma la mano.

Herzl
No crea que no me doy cuenta lo que está haciendo. Le agradezco mucho.

Casajós sonríe.
Ambos entran al edificio.


26. int. Edificio gubernamental – pasillo 1. día
Casajós y Herzl caminan por un pasillo y se topan con una guardia de DOS POLICÍA. Casajós saca su identificación.

Casajós
DISAD.

policía 1
(mirando a Herzl)
Levante las manos.

Herzl obedece.
El segundo policía le pasa un censor de metales por el cuerpo.

Policía 1
¿Motivo de la visita?

Casajós
Es confidencial.

Policía 1
Necesito asentar la visita en el registro, señora. Además, él no es personal autorizado.

Casajós
Eso a usted no le incumbe. Ponga en el registro que un agente del Ministerio del Interior visitó los archivos.

Policía 1
Está bien, agente.

Los policías se apartan y Herzl y Casajós siguen camino.


27. ext. Casa de hombre 2. día
El auto de Hombre 1 se estaciona junto al cordón.
Hombre 1 baja y se dirige a una casa. Toca timbre.
Hombre 2 abre la puerta.

Hombre 2
Se te está haciendo costumbre venir sin avisar.
Hombre 1
¿Puedo pasar?

Hombre 2
Vos sabés que ya me estás rompiendo mucho las pelotas, ¿no?

Hombre 1
Hace un rato me visitó un viejo. Preguntó por los expedientes quemados.

Hombre 2 se lo queda mirando un segundo y se hace a un lado.
Hombre 1 se mete en la casa y la puerta se cierra.
Ageo pasa por la vereda, caminando.


28. int. Edificio gubernamental – pasillo 2. Día
Herzl y Casajós caminan por un pasillo ancho.
El celular de Casajós suena y ella se retrasa.
Herzl sigue adelante unos pasos.
Casajós abre su celular para atender pero Portillo se le aparece por un pasillo lateral.

Portillo
Está bien, Casajós. La estaba llamando porque me comunicaron que había entrado al edificio.

Herzl se da la vuelta rápido y sigue camino.

Casajós
(sorprendida)
(tratando de recomponerse)
Bueno... eh, yo... vine a hablar con usted.

Portillo
¿Ah, sí? ¿De qué?

Casajós
(dejando escapar una mirada a Herzl)
Del reglamento. ¿Podríamos hablar en su oficina?

Portillo
Como no.

Ambos caminan en dirección opuesta a Herzl.
Cuando dan vuelta por un pasillo, Portillo mira fugazmente hacia Herzl, que se pierde por una puerta.
A espaldas de Portillo, pasan rápido Policía 1 y 2 en dirección a Herzl.


29. int. Oficina 46. día
Herzl se para frente a una EMPLEADA que está detrás de un escritorio.

Herzl
Necesitaría ver los archivos del año ’96, por favor.

Empleada
Por ese pasillo, señor.

Herzl se dirige al pasillo.

Empleada
Señor, se tiene que anotar en el registro.

Herzl
Sí, por supuesto.

Toma la lapicera y comienza a escribir.


30. int. Pasillo 2. día
Los policías que buscan a Herzl se dividen y comienzan a revisar oficinas.
Policía 1 abre la puerta de la oficina 46.
BLOQUE 3

ABRE A

31. int. Oficina 46. día
La puerta se abre y Policía 1 se asoma. Sólo ve a la empleada trabajando así que la saluda con un gesto y se marcha.


32. int. Archivo – of. 46. Día
Herzl está revisando un registro. Da vueltas las hojas y revisa los nombres. Deja el registro en un estante y saca otro. Parece encontrar algo. Anota unos nombres en la libreta. Deja el registro en su lugar y sale del archivo.
La empleada está ocupada trabajando en la computadora.

Herzl
Disculpe. En los registros, no lo encontré. ¿Usted sabe quién dirigió el archivo allá por el ’96?

Empleada
No, pero ya le averiguo.

(tecleando en la computadora)
Que raro. No hay ningún tipo de información.

Herzl
¿Tiene idea donde podría conseguir este dato?

Empleada
En realidad, debería poder conseguirse muy fácil pero no sé por qué no figura...

Herzl
Está bien. No se preocupe. Le agradezco.

Herzl se marcha.


33. int. Pasillo 2. día
Herzl sale de la oficina y se aleja rápidamente.


34. int. Pasillo 1. día
Herzl se asoma al pasillo por donde entró y ve que en el puesto de guardia sólo hay una MUJER POLICÍA.
Camina hacia la salida con aplomo, pasa junto a la policía que lo saluda con un gesto, llega hasta la entrada y escapa hacia la calle.
Casi al instante, Policía 1 y 2 aparecen por un extremo del pasillo.

Policía 1
Encontrar a alguien en este edificio es imposible. ¿Pasó algún desconocido?
Mujer policía
Los mismos desconocidos de siempre.


35. int. Living. Día
Hombre 1 se deja caer en un sillón. Hombre 2 queda de pie.

Hombre 1
No tengo idea de quién es y no quiero revolver el avispero haciendo una denuncia.

(reflexivo)
Ese viejo no es un novato, te lo aseguro.

Hombre 2
¿Qué quería?

Hombre 1
Información sobre los expedientes que quemamos. Me preguntó si había más dando vueltas... y por un tal David Herzl. ¿Vos lo conocés?

Hombre 2
Me suena. Herzl... Herzl... Escuché el apellido en algún lado.

Hombre 1
Hay un periodista que se llama así, Franco Herzl.

Hombre 2
Tenés razón. El judío. ¿Y qué pasó con el viejo? Obviamente, no le dijiste nada.

Hombre 1
Tenía un arma.

Hombre 2
(preocupado)
¡¿Qué mierda le dijiste?!

Hombre 1
Lo que él seguramente ya sabía. Por eso llegó a mi puerta. Si no cómo iba a...

Hombre 2
(furioso)
¡¿Qué le dijiste, imbécil?!

Hombre 1
Nombré a Mateo Guzmán, nada más.

Hombre 2
Nada más.

(pausa breve)
¡Dios mío, qué quilombo!

(pensando)
Perdimos el control. Hay que avisarle al viejo.

Hombre 1
¡A Freud! ¡Estás loco! Solucionémoslo nosotros y después le avisamos. De todas formas lo vamos a tener que arreglar.

(viendo la indecisión de Hombre 2)
Además, hay otro problema.

Hombre 2
(casi abatido)
No te puedo creer.

Hombre 1
Un grupo de mis hombres siguió a Luis Guzmán.


36. flashback ext. Calle. Día
El hombre rengo parado cerca de la esquina, observa a Luis Guzmán cuando sale del edificio y se sube a un taxi. Un auto se le para al lado y él señala en dirección al taxi. El auto parte.

Hombre 1
(V.O.)
Cuando salió del edificio, un par de mis hombres lo siguieron. No llevaba ningún bolso, así que si tenía los documentos encima, los tenía entre las ropas.


37. flashback int. Dpto. de guzmán. Día
La novia de Luis abre la puerta y el hombre rengo la empuja al interior al tiempo que cierra la puerta.
La chica cae al piso.
El hombre saca un arma y le dispara. Luego, se pierde en el interior del dpto.

Hombre 1
(v.o.)
Por eso, uno de ellos entró a revisar en el departamento. Además de la mujer, no encontró nada. Pero el primer grupo informó que el pendejo estaba en plaza Italia, hablando con un tipo. Adiviná con quién estaba.


38. back int. Living. Día

HOMBRE 2
Dejáte de dar vueltas.

Hombre 1
Franco Herzl.

Hombre 2
(asombrado)
¡¿El periodista?! ¿Cuánto tiempo habló con él?

Hombre 1
Unos minutos.

Hombre 2
Puede haberle contado la historia del mundo en ese tiempo.

(pensando en voz alta)
El que fue a tu casa pregunta por David Herzl. Luis Guzmán se reúne con Franco Herzl. ¿Qué carajo está pasando?

(pausa)
(estallando de rabia)
La puta que te parió. Mirá en qué quilombo nos metiste.

(pausa breve)
Tenés que dejar de buscar esos archivos.

Hombre 1
¡¿Qué?!

Hombre 2
Lo más importante ahora es cubrir las huellas. Que nadie pueda llegar a vos.

Hombre 1
Vos no te preocupes por eso. No soy un imbécil. Mis datos desaparecieron de los registros. Nadie sabe quién soy.

Hombre 2
¿Nadie? ¿Y el tipo que fue a tu casa? Los documentos que tenías que quemar te los robaron y ahora están a un paso de hacerse públicos... pero decís que no sos un imbécil.

(pensativo)
¿Tu nombre se filtró a algún diario, revista..?

Hombre 1
Decímelo vos: esos detalles los cuidaban ustedes.

Hombre 2
¿Y los empleados del archivo, los compañeros de Mateo? ¿Tampoco sabían tu nombre?
Hombre 1 lo mira, alarmado.

Hombre 2
¡Viste, boludo! Más te vale que los encuentres rápido y que les cortes la lengua. Y andá pensando también en cerrarle la boca a ese periodista.


39. ext. Calle. Noche
Noche en la ciudad.
Herzl baja de un taxi y se dirige a su dpto. De pronto, algo le llama la atención en la oscuridad.
Ageo se deja ver.
Herzl va a su encuentro, en la oscuridad.

Herzl
(serio)
¿Qué hacés acá, abuelo?

Ageo
Vine a decirte algo.

Herzl
¿Querés pasar?

Ageo
No, ya me voy.

Herzl
Bueno, te escucho.

Ageo
Hubo alguien que una vez me persiguió y creyó que podía quebrarme matando lo que yo más quería: mi hijo. No se equivocó.

(pausa)
Sí. El que figura en esa lista es tu padre. No puedo decirte más, por ahora, pero no voy a tratar de convencerte de que no tomes el camino que seguramente ya elegiste tomar. Lo entiendo. Es tu derecho saber.

(sacando algo del bolsillo)
Esto te va a hacer falta.

Ageo le entrega su arma. Se da la vuelta dispuesto a marcharse.

Herzl
(extrañado)
(tomando el arma)
Aprendí a pelear y a disparar casi antes de aprender a escribir.

(pausa breve)
(guardando el arma)
¿Vos sabías que este momento iba a llegar, no? Y te ocupaste de prepararme. ¿Me equivoco? Lástima que todavía te sigas callando. Preferiría escucharte antes que tener que aceptarte un arma.

Ageo lo escucha y se toma un segundo para decidir. Al fin, vuelve hasta Herzl y le entrega un papel.

Ageo
Son las direcciones y los nombres de las dos personas responsables de la quema de archivos Yo ya no puedo averiguar más.

Herzl sorprendido recibe el papel y se lo queda mirando. Cuando levanta la vista, Ageo ya no está.


40. ext. vereda. noche
Una mujer mayor (MARTA) carga unas bolsas de supermercado en las manos.

Rengo
(off)
¡Marta!

Marta
(dándose vuelta)
¿Qué?

Rengo
(acercándose)
Disculpe, señora. ¿Usted es Marta Rodríguez?

marta
(con desconfianza)
Sí, ¿qué necesita?

Rengo saca un arma y le dispara un par de veces. Se sube a un auto que se le ha puesto a la par.
Marta queda tirada en el piso.


41. ext. Vereda. Noche
Un grupo de gente sale de un pequeño cine.
A los pocos metros, dos ancianos (ANTONIO y su ESPOSA) tomados del brazo, se separan del grupo y se alejan.
Un auto se les pone a la par y el hombre rengo se asoma por la ventanilla

Rengo
Disculpe, ¿usted es Antonio Viamonte?
Antonio se desprende del brazo de la mujer y se acerca a la ventanilla.

Antonio
Sí, sí. Soy yo, muchacho. ¿Qué...?

Se ve un fogonazo adentro del auto y Antonio cae hacia atrás, con un agujero sangrante en la frente.
El auto se escapa a toda velocidad y la compañera de Antonio queda inmóvil, tapándose la boca con la mano.


42. ext. Frente de edificio de Herzl. Día
Los autos pasan frente al edificio. Uno de ellos se estaciona en el cordón de la vereda.
Herzl sale de su edificio y se sube al auto. Tiene cara de agotamiento.


43. int. Auto de Casajós. Día

Herzl
¿Tuvo algún problema con su jefe, ayer?

Casajós
Mejor no hablemos de eso. Y usted,... ¿encontró lo que buscaba?

Herzl
Confirmé lo que ya sabíamos. Luis Guzmán tenía los expedientes de un archivo que ya casi no existe. Lo que quedó es irrelevante, salvo por el nombre de algunos empleados que trabajaron en aquella época.

(entregándole un papel)
Los copié con la esperanza de poder entrevistarlos. Tal vez, ellos supiesen el nombre del que ordenó la quema.

Casajós
(leyendo la lista)
O sea que sigue sin saber quién es.

Herzl
(pausa)
(dudando)
Se llama Rodolfo Peñalba. También tengo la dirección.

Casajós
(sorprendida)
Usted sí que es una caja de sorpresas. ¿Cómo lo consiguió?
Herzl
De una forma que no me imaginaba y que todavía no entiendo. Me lo entregó mi abuelo.

Casajós
¿Su ab...? No entiendo... ¿cómo supo...?

Herzl
Renée, yo sé menos que usted. Créame. Cuando me dio este papel... Me pasé toda la noche...

Herzl se queda mirando la nada, confundido, visiblemente angustiado.

Casajós
(mirándolo con profundidad)
¿Qué es lo que busca, exactamente, Franco? ¿A qué se debe esta obsesión de la familia Herzl?

(pausa breve)
Que haya habido más saña a la hora de matar judíos no me sorprende de este país. Y estoy segura que a usted tampoco. Así que no creo que sea eso lo que trata de averiguar.

(pausa breve)
Es David Herzl, su papá, la gran búsqueda, ¿no?

Herzl
(con tristeza)
¿No es la búsqueda de todos?


44. ext. Calle. Día
El auto de Casajós arranca.
El auto donde viajó el hombre rengo lo sigue.


45. int. Auto de Casajós. Día

Casajós
(mirando por el espejo retrovisor)
¿Está de acuerdo en que visitemos a este tal Peñalba?

Herzl
Por supuesto.

Casajós
Usted tiene claro que este hombre debe tener un gran respaldo como para hacer lo que hizo, ¿no? Ni siquiera creo que podamos imputarle la muerte de Guzmán.

Herzl
Usted quiere decir que está más allá de cualquier ley.

Casajós
(mirando por el espejo)
Algo así.

Herzl
En lo inmediato, sólo quiero conocerlo. Hablar con él. Al fin y al cabo, sólo dirigió un archivo... y si lo sabe seguramente no nos dirá quién mando a matar a la gente de esa lista... ni por qué.

Casajós lo mira y vuelve a mirar el espejo. Dobla en una esquina.


46. int. Auto en movimiento. Día
El hombre rengo está sentado en el asiento trasero. Adelante, DOS HOMBRES

Rengo
Están saliendo de la ciudad. Prepárense.

Rengo y el acompañante sacan sus armas cortas y las amartillan.
El conductor dobla en una esquina.

Rengo
El jefe dijo que tenía que ser rápido y seguro. Si queremos seguir trabajando más vale que ese periodista no vuelva a escribir nunca más.

Conductor
¿Y la mujer?

Rengo
Que se joda.
BLOQUE 4

ABRE A

47. ext. Vereda. Día
El auto de Casajós se estaciona a unos metros de la casa de Peñalba.
El auto de hombre rengo se estaciona a cierta distancia.


48. int. auto de Casajós. Día
Casajós mira por el espejo retrovisor.

Casajós
No baje todavía.

Herzl
¿Pasa algo?

Casajós
Un auto nos estuvo siguiendo desde que salimos de su casa

(mirando el parabrisas trasero)
Pero ahora no lo veo.

Herzl
(señalando hacia la casa)
Mire, está saliendo.

Desde el interior del auto, puede verse a Hombre 1 subiendo al suyo y marchándose.
Casajós pone el auto en movimiento.


49. ext. Parque. Día
Pocas personas caminan por un gran parque.
Hombre 2 está sentado en un banco. Ve estacionar un auto y a Peñalba, bajando y acercándose.

Peñalba
(llegando)
(angustiado)
¿Tenés idea por qué el viejo nos citó acá?

Hombre 2
(sombrío)
No sé.

Peñalba
(pausa)
Jamás me citó en un lugar público. Siempre fue en su oficina.

Hombre 2 no responde. Tiene la mirada clavada en el piso.
50. int. Auto. Día
Casajós se estaciona a gran distancia del auto de Peñalba. Se puede ver a éste con Hombre 2 charlando, a lo lejos.

Herzl
Parece como si esperaran a alguien.

Casajós
Eso parece.


51. ext. Parque. Día

Peñalba
¿Vos le avisaste que ya estaba todo arreglado?

Hombre 2
(mirando un auto que se acerca)
Le dije que vos te ocupabas... que no es lo mismo.

Peñalba
Falta el periodista pero eso está en marcha. Lo demás ya está terminado.

El auto se estaciona cerca de los dos hombres. Baja un HOMBRE ALTO y trajeado y se acerca.
Peñalba no le quita la vista de encima.
Hombre 2 no mira; está visiblemente angustiado.


52. int. Auto. Día
Desde el interior del auto, se ve a Hombre Alto que se acerca a Peñalba y a Hombre 2. Casi al instante, saca un arma de entre las ropas y con un movimiento rápido dispara a los dos hombres.
Peñalba se desploma al piso. Hombre 2 queda tendido en el mismo banco donde estaba sentado.
Herzl y Casajós salen disparados del auto.


53. ext. Parque. Día
Herzl corre hacia Peñalba y Hombre 2.
Casajós desenfunda su arma y corre hacia el Hombre Alto.
El Hombre Alto la ve venir y le dispara.
Casajós se zambulle en el piso y cruza disparos con el hombre hasta que éste cae.
Se pone de pie, cambia el cargador de su pistola y se acerca a Herzl que está acuclillado junto a Peñalba.

Herzl
Están muertos.

(pausa)
(poniéndose de pie)
Parece que estamos condenados a quedarnos sin saber.

Casajós
(sacando su celular y llamando)
Habla la agente Renée Casajós. Hubo un tiroteo en Parque Saavedra. Hay dos hombres muertos. Manden una ambulancia y un móvil con un par de agentes.

(cierra el celular)
Vamos hasta el auto. No tiene sentido quedarse acá.

Herzl, impotente, asiente.
Se alejan de los cuerpos. Caminan por un sendero franqueado por árboles.

Casajós
Todavía tenemos una última oportunidad de saber

Herzl
¿Qué quiere decir?

Casajós
Conozco a una persona que...

Suenan DISPAROS y las balas ZUMBAN sobre sus cabezas.
Casajós empuja a Herzl contra un árbol al tiempo que desenfunda y abre el fuego.
Durante un momento, Casajós y los compañeros del Hombre Rengo se tirotean ferozmente.
Herzl, protegido junto a Casajós, está mirando en la dirección opuesta. Ve salir al rengo de atrás de un árbol con el arma en la mano. Rápidamente, saca el arma de su abuelo del tobillo y dispara.
El Hombre Rengo cae al piso.
Casajós se da vuelta, sorprendida. ve a Herzl con el arma en la mano y luego al rengo, caído a unos metros a su espalda.
Vuelve a concentrarse en los otros dos que, viendo a su jefe caído, emprenden la huída. Casajós dispara un par de veces pero los hombres se alejan.

Casajós
(sentándose junto a Herzl)
(recuperando el aliento)
Nunca va a dejar de sorprenderme.

Herzl
(sonriendo, nervioso)
Es la esencia de un buen matrimonio.

(pausa breve)
¿Dijo que todavía podíamos saber?

54. int. Oficina lujosa. Día
Un hombre vestido con elegancia (ARTURO) está sirviendo whisky en un vaso. Se da vuelta y se lo ofrece a Casajós.

ARTURO
Cuando Renée me llamó para preguntarme sobre esos expedientes pensé que era un interés... histórico, digamos. Nunca me imaginé que algunos archivos podían estar dando vueltas.

(a Herzl)
¿Está seguro que no quiere tomar nada?

Herzl
(sonriente, mirando a Casajós)
Gracias. Todavía no desayuné.

Arturo
(con cierta lascivia)
A nosotros nos gusta entrar en calor más rápido. Unas sábanas calientes y un buen trago por la mañana es lo mejor. ¿No, Renée?

Casajós
(turbada)
Depende de la compañía, Arturo.

Arturo
(sirviéndose whisky)
Es cierto.

(se empina el whisky)
(se sienta en un sillón)
Los famosos expedientes quemados. Era cuestión de tiempo que alguien se interesase.

(pausa breve)
No muchas personas saben quién estuvo detrás de esa decisión pero nadie que supiese lo nombraba porque era como invocar al diablo.

Se queda en silencio, como si recordara. Su rostro se ensombrece.

Arturo
Adolfo Freud. Él fue quien manejó todo.

Herzl
Sé bien quien es Freud. ¿Por qué cree que mandó quemar esos archivos?

Arturo
Para esconder. Para que no se sepa.


Casajós
¿Para esconder qué, Arturo?

Arturo
Hay quienes dicen que Freud guardaba las listas de la verdadera cantidad de criminales nazis que entraron a Argentina, sus nuevos nombres, todo.

Herzl
(pausa)
Nosotros tuvimos acceso a una lista de judíos asesinados durante la década del ’60.

Arturo
Freud financió, durante un tiempo, un grupo nazi liderado por un viejo jerarca cuyo nombre no conozco. Según recuerdo, todos se referían a ese grupo como El comité.

Casajós
¿Y cuál era el objetivo?

Arturo
Me extraña que una mujer tan hermosa e inteligente como vos haga esa pregunta. Nazis, Renée. La gran tragedia del siglo veinte. Nazis y el plan que nunca se detuvo: el exterminio de los judíos. Lo que esos archivos probaban era que ese plan se ejecutó en este país aún cuando en el mundo toda la humanidad repudiaba el holocausto.

Herzl y Casajós se quedan mudos.


55. ext. Vereda. Día
Herzl y Casajós salen de un edificio.

Casajós
Por lo menos, pudimos saber algo más.

Herzl
Es terrible que no podamos acusar a nadie públicamente. Y visitar a Freud en su casa de El Tigre sería inútil.

(sonriendo a Casajós)
Pero creo que es cuestión de tiempo que atrapemos a un nazi. En este país, hay tantos como vacas.

Casajós
¿Y qué piensa hacer, ahora? ¿Va a escribir algún artículo?

Herzl
¿Sin los expedientes que tenía Guzmán? No sé. Tendría que tener en mis manos esos archivos, pero no creo que los encontremos nunca.

Casajós
Usted es un hombre valiente, Franco. Cuando nos enfriemos un poco de la experiencia de hoy va a escribir ese artículo y va a sacar a la luz todo lo que pudimos averiguar. Estoy segura.

Herzl mira a Casajós con profundidad, en silencio, un largo instante.
Ella le sostiene la mirada.

Herzl
Por lo pronto, me gustaría invitarte a desayunar.

Casajós
¿Te parece? Ya casi es mediodía.

Ambos se largan a caminar por la vereda, charlando animadamente.

Fin capítulo 2

Durante la última dictadura militar argentina, muchos judíos desaparecidos fueron encontrados muertos con una svástica pintada en la espalda.
A la fecha, no quedan registros en Argentina sobre una posible agenda nazi para exterminar judíos.























Capítulo 3

5477

por Walter Guzmán



La carne se expone bajo el sol, pero el cerebro…
ah, el cerebro permanece en las sombras.

Anónimo
Bloque inicial

ABRE A

1. ext. calle. noche
Horas antes del amanecer.
En la calle hay unos pocos autos estacionados y mucho silencio.
PORTILLO, con chaleco antibalas, se acerca sigiloso hasta un camión de asalto y se reúne con el JEFE DE ESCUADRÓN.

Jefe de escuadrón
El cerrojo ya está completo. Tenemos controladas dos manzanas alrededor de la casa.

Portillo
¿Ya llegó Casajós?

J. E.
Ahí viene.

CASAJÓS, con un chaleco antibalas colgando de la mano, se acerca rápidamente.

Casajós
¿Alguna novedad, señor?

Portillo
¿A qué hora recibió la llamada?

Casajós
Cuando lo llamé hacía unos minutos que...

Un hombre del DISAD (1) se acerca caminando, al tiempo que apunta con su arma a HERZL, que camina delante con los brazos en la nuca.

Casajós
(sorprendida)
¡Franco! ¡Qué hacés acá!

disad 1
Lo encontramos escondido en un auto frente a la casa.

Portillo
¿Cómo se enteró, Herzl?

Herzl
(serio)
¿Eso importa?

Portillo
Por supuesto. ¡¿Cómo se enteró?!

Herzl
(pausa)
Yo fui el que los llamó.

Portillo
Sí, por supuesto.

(a DISAD 1)
Encierre a este hombre en un auto. Ahora no tenemos tiempo de aclarar nada.

DISAD 1 tira de Herzl hacia un auto, pero Herzl se zafa con brusquedad.

Herzl
¡Escúcheme! No estarían acá si no fuera por mí. ¿Para qué me va a detener? ¿Por qué no me deja que vaya con ustedes para...?

Portillo lo ignora y se aleja.

Casajós
Franco, este es un procedimiento peligroso. No puede participar ningún civil.

Herzl
(impaciente)
Rene, es importante que esté ahí. Llevo meses investigando a este grupo. Los conozco bien. Puedo...

Casajós
(enérgica)
(poniéndose el chaleco)
¡No, Franco! Después hablamos.

Herzl
Lo más probable es que ellos ya sepan que ustedes están acá.

Casajós lo mira un segundo, intrigada. Luego, desenfunda su arma y corre hacia donde se fue Portillo
DISAD 1 se lleva a Herzl.

herzl
¡René! ¡Si intentan entrar los van a acribillar!


2. ext. Vereda. Noche
Jefe de Escuadrón, Portillo y Casajós están escondidos en un recodo de la esquina.
J. e.
(a Portillo)
Cuando usted diga.

Portillo asiente y el Jefe de Escuadrón da la orden por micrófono.

j. e.
Atención grupo uno y dos, actuamos en menos tres… dos… uno… ¡Avancen!


3. ext. Frente de casa. Noche
De los alrededores, salen HOMBRES del grupo especial, se posicionan frente a la casa, apuntando. Un par de hombres se dirigen hacia la puerta de entrada con una masa para derribarla pero una ráfaga de disparos los deja tendidos en el suelo. Los hombres frente a la casa responden al fuego y al instante estalla una BALACERA.


4. ext. Vereda. Noche
Portillo, Casajós y Jefe de Escuadrón se cubren contra la pared.

j. e.
(por micrófono)
¡Repliéguense! ¡Repliéguense! ¡Atención grupos tres y cuatro! ¡Abran fuego! ¡Abran fuego!

(a Portillo)
¡Los hijos de puta nos estaban esperando!
Presentación
Bloque 1

ABRE A

5. ext. Ministerio del Interior. Día
Frente del Ministerio del Interior.
Gran cantidad de tránsito frente al edificio.


6. int. Sala pequeña. Día
Herzl está sentado en una silla, frente a una mesa.
La puerta se abre y entran Portillo, Casajós y el Jefe de Escuadrón, que mira a Herzl con odio.
Portillo y Casajós se sientan frente a Herzl, mesa mediante. El jefe de escuadrón permanece de pie en un rincón, a espaldas de Herzl.

Portillo
Herzl, Le voy a repetir la pregunta que le hice hace unas horas y por su bien espero que me conteste: ¿cómo se enteró?

Herzl
(pausa)
Yo tenía razón, ¿no? Los estaban esperando.

El jefe de escuadrón se abalanza sobre Herzl, lo toma de los pelos y le estampa la cabeza contra la mesa.

J. e.
(gritando)
¡Si sabías, hijo de puta, por qué no dijiste!

Portillo
(gritando)
¡Suéltelo! ¡Suéltelo, oficial!

El jefe de escuadrón tarde un segundo en dominar su enojo. Lo empuja y Herzl cae al suelo.

Portillo
(enojado)
¡No vamos a interrogar a nadie de esa forma!

j. e.
(agitado, excitado)
¡Si este judío de mierda nos hubiese advertido, mis hombres no estarían en la morgue!

Se instala un silencio denso.

Portillo
Va a ser mejor que espere afuera, oficial.

El hombre duda un instante y luego obedece.
Portillo se queda de pie un momento, incómodo. Luego se sienta.

Portillo
La agente Casajós me comentó su advertencia, que tal vez nos estuviesen esperando.

(pausa)
No lo considero sospechoso, Herzl, pero quiero saber cómo supo de la operación, cómo supo que en esa casa se alojaba este grupo y sobre todo cómo supo que nos estaban esperando.

Herzl se sienta y mira a Casajós, que permanece con la mirada en la mesa.

Herzl
Ustedes son los encargados de la seguridad interna. Deberían saber cómo operan estos grupos.

(pausa)
Supuse que los estarían esperando porque era lo más lógico: ¿a quién se le ocurre que Orgullo Blanco, que lleva meses con un entrenamiento militar estricto a dos pasos de sus narices, acá mismo en una isla de El tigre, se iría a dormir sin dejar guardias? Ellos están en guerra permanente. Si ustedes perdieron hombres hoy fue porque no sabían nada de este grupo.

Casajós
Nos ayudaría mucho saber cómo supiste que Orgullo Blanco estaba escondido en esa casa.

Herzl
Fue un mensaje anónimo. Lo único que hice fue avisarles. En realidad, te llamé a vos, que sos la única persona en la que confío.

(pausa breve)
No sabía lo del operativo. Después de llamarte, me metí en un auto estacionado cerca de la casa para vigilar.

Portillo
¿Por qué alguien lo alertaría a usted? ¿Por qué no a nosotros?

Herzl
¿Porque es una persona sensata?

(pausa)
Pero hay una cosa que deberían tener en cuenta, mucho más importante que mis fuentes: este grupo se ha endurecido en el último tiempo, se volvieron más férreos en la organización. Yo no descartaría algún tipo de represalia. ¿Quién sabe? Tal vez la están preparando.

Un GUARDIA entra y le habla al oído a Portillo.

Portillo
Parece que su periódico lo cuida mucho. Puede irse.

Herzl lo mira sin entender, se pone de pie y se marcha.


7. ext. Vereda. Día
Herzl baja escaleras hasta COLANSKI, que lo está esperando.

Herzl
No sabía que nuestra directora se preocupaba tanto como para mandarme a su abogada.

Colanski
No está entre sus beneficios un abogado personal. La señora Meller intervino porque no quiere que el periódico se vea involucrado.

(pausa)
Me encargó que le diga que no se presente a trabajar hasta la semana que viene.

Herzl
¿Estoy suspendido? Cumplía con mi obligación de investigar. ¿No me pagan para eso?

Colanski
Se le paga para investigar los asuntos que le encomienda su jefe de redacción. No para solventar su cruzada personal

Herzl se queda parado mientras Colanski se aleja.


8. ext. Playa – río de la plata. Día
Un hombre (LÍDER DE ORGULLO BLANCO) está parado frente al río.
Otro hombre (SUBORDINADO) se acerca y le dice algo.
Líder se da la vuelta y ambos se alejan de la playa.


9. ext. Construcción sobre pilotes. Día
Líder y subordinado llegar hasta una construcción grande sobre pilotes y suben las escaleras con agilidad.
10. int. Salón grande. Día
15 HOMBRES vestidos con ropa de fajina verde, charlan despreocupados.
La puerta se abre y entran Líder y Subordinado.

VOZ
¡Atención!

Todos se cuadran en pose militar.

Líder
Descansen.

(pausa)
Acabo de recibir una mala noticia. Nuestro grupo de choque de la ciudad fue sorprendido y aniquilado.

Líder se queda en silencio un momento.
Algunos hombres dejan caer la mirada.

LÍDER
Quiso el destino que nuestra misión aún pueda completarse. Agradecemos a Dios por eso. Nos toca a nosotros, ahora, terminar lo que nuestros camaradas empezaron.

(pausa)
Vuelvan a lo suyo.

(a subordinado)
(en voz baja)
¿Ya sabemos a qué hora llega?

Subordinado
De un momento a otro, señor.

Líder se da la vuelta y sale del lugar.


11. ext./int. Calle/auto en movimiento. Día
Herzl baja de un taxi frente al edificio donde vive. Suena Su Celular.

Herzl
¿Hola?

Casajós, tras el volante, manejando.

Casajós
¿Franco? Soy yo.

Herzl
¿Qué pasa, Rene?

Un auto se estaciona lentamente junto al cordón de la vereda, a unos pasos de Herzl que lo registra al instante.
La ventanilla del auto comienza a bajar.

Casajós
Necesito tu opinión. ¿Me acompañarías a cierto lugar?

Herzl
(caminando hacia el auto)
Está bien. ¿Dónde nos encontramos?

Casajós
Estoy yendo para tu casa.

Herzl corta la comunicación y se asoma por la ventanilla del auto.
El conductor (INFORMANTE) es un hombre robusto de unos sesenta años.

Informante
(sonriente)
Suba, Herzl. Necesitamos hablar en privado

Herzl
Me gustaría saber quién es usted, primero.

Informante
Mi nombre no es importante. Pero si quiere sentirse más tranquilo... bueno, yo soy el que lo llamó anoche.

Herzl
Mucha gente me llama de noche.

Informante
No muchos lo deben llamar para señalarle el refugio de Orgullo Blanco.

Herzl lo mira un momento y se sube al auto.


12. int. Auto en movimiento. Día
El hombre pone al auto en movimiento.

Herzl
Tengo una cita en un rato. ¿Hace falta que nos alejemos de acá.

Informante
Siempre hay que estar en movimiento. Y usted con mayor razón.

(pausa breve)
Hace unos años, cuando nadie se imaginaba que podía volarse una embajada sin dejar huellas, ningún servicio de seguridad se hubiese preocupado por un periodista judío que vivía lanzando advertencias incoherentes. Pero pasó, y desde entonces muchos ojos están puestos en usted. Los míos inclusive.

Herzl
Entonces... ¿de qué servicio es usted?

El informante se sonríe pero no responde.

Herzl
Hace unas semanas, recibí un sobre con fotografías. Lo tomé como una amenaza. ¿Y por qué me vigilan?

Informante
Si un periodista brillante como usted quisiera profundizar sus investigaciones, podrían salir a luz ciertas conexiones. Y ese riesgo amerita que se lo vigile de cerca.

Herzl
Qué país tan democrático el nuestro, ¿no?

Informante
Cuando decidí darle la dirección de este grupo, arriesgando mi posición y mi persona, jamás me imaginé que usted iba a correr a dar parte a una oficina del gobierno. Esperaba otra cosa de usted, pero no esa, justamente.

Herzl
¿Cómo sabe que hable con el DISAD?

Herzl
Usted es periodista. Su misión es publicar lo que encuentra. Agarrar a los malos es tarea de otras personas.

(pausa breve)
Después de lo que pasó esta madrugada se ganó nuevos enemigos. Y encima lo suspendieron en su trabajo.

Herzl
(asombrado e indignado)
¿Cómo sabe eso? Pasó hace un rato.

Informante
No hace falta que usted hable para que nosotros nos enteremos. El mundo no funciona así, Herzl.

Herzl
¿Nosotros? ¿Quiénes son ustedes?
Informante
No puedo decirle más de lo que le dije, excepto que mi posición me permite saber muchas cosas y me permite ayudarlo ahora. Y lo que vine a decirle es importante. Escúcheme bien, Herzl, porque de su lucidez depende que se salve. Si cree que esto se terminó con la muerte de los hombres de Orgullo Blanco se equivoca. Ellos eran solamente un grupo de relevo. Recuerde esto siempre: las cosas no son lo que parecen.

(pausa)
Investigue los verdaderos motivos de este grupo. Se va a sorprender.

Herzl
¿Por qué no me los dice usted? Sabe muchas cosas, según parece.

Informante
No se abuse, Herzl. Lo que dije es todo lo que puedo decir. Si quiere saber más, investigue. Y publique lo que encuentre. Es la única manera de que va a poder salvar el pellejo.

Herzl
¿Salvar el pellejo? Sería un milagro si alguna vez me aumentan el sueldo.

Informante
No hablo de que recupere su trabajo. Me refiero a que es fácil hacer desaparecer a un hombre que no tiene voz, y su voz es la columna que escribe. Si hace público lo que descubre, su desaparición física sería un escándalo.

Informante para el auto.

Herzl
No sé qué le hace pensar que voy a seguir su consejo. Por curiosidad, dígame cuál es el negocio. ¿Qué gana usted diciéndome esto?

Informante
Digamos que nos deshacemos de alguien y nos quedamos con su billetera.

Herzl baja del auto e Informante se marcha.


13. ext. Estacionamiento frente a construcción de pilotes. Día
Líder está parado en el playón de estacionamiento, con los brazos a la espalda, en pose militar, esperando.
Un auto para junto a él y detiene el motor.
Líder se acerca a la ventanilla trasera, se cuadra y se lleva la mano a la sien, saludando.
La ventanilla del auto se baja apenas unos centímetros.

Líder
Es un honor para nosotros tenerlo como invitado, señor.


14. ext. Vereda frente al edificio de Herzl. Día
Herzl está sentado en el cordón de la vereda, fumando.
El auto de Casajós se estaciona junto a sus pies.

Herzl
(se acerca a la ventanilla)
¿A dónde vamos?

Casajós
En el camino te explico.

Herzl tira el cigarrillo y sube al auto.


15. int. Auto en movimiento. Día

Casajós
Pensé que te gustaría conocer por dentro la casa que ocupó Orgullo Blanco.

Herzl
(irónico)
¿Y este privilegio? ¿Es para disculparse por lo de su Jefe de escuadrón?

Casajós
Hay algo que todavía no termino de entender sobre este grupo y pensé que podrías ayudarme. En el interrogatorio dijiste que los conocías.

Herzl
Los conozco bastante, sí. ¿Qué es lo que no entendés?

Casajós
La actitud. Este tipo de grupos tienen mentalidad conspirativa y ciertos métodos de organización pensados en función de la seguridad. Es de vida o muerte para ellos.

Herzl
Aja. Aunque ante todo son una organización política, lo que se impone es la estructura militar, por razones obvias. Esto los obliga a redoblar las medidas de seguridad porque viven al margen de la legalidad.

Casajós
Exacto. Y si son tan precavidos, ¿por qué se escondieron en un barrio donde predomina el ambiente familiar? ¿Cómo pretendían pasar desapercibidos? La curiosidad de los vecinos por alguien nuevo que llega parece ser algo que no tuvieron en cuenta, y eso no me cierra.

Herzl se la queda mirando, pensativo.
Desde el interior del auto puede verse la casa que ocupó Orgullo Blanco.
Hay un vallado protegido por policías fuertemente armados.

16. ext. Calle. Día
El auto de Casajós se estaciona a unos metros del vallado.
Ni bien Herzl y Casajós bajan del auto, un POLICÍA se acerca.

POLICÍA
¡No puede estacionar en este lugar, señora! ¡Tiene que retirar el auto!

Casajós
(mostrando la credencial)
Me llamo Rene Casajós. Soy agente del DISAD.

El policía lee la credencial sin acercarse. Luego toma su radio y habla con alguien.

Policía
2-7, 2-7, ¿me copia?

Voz
(off)
Lo copio 2-7.

Policía
Acá hay una mujer que dice ser del DISAD y quiere entrar a la casa.

Voz
(off)
El DISAD está a cargo.

El policía se hace a un lado. Herzl y Casajós se dirigen a la casa.

17. int. Casa. Día
La puerta de la casa se abre y entra Casajós seguida de Herzl.
Al mirar hacia adelante, se quedan paralizados de asombro.

Casajós
Dios mío.
Bloque 2

ABRE A

18. cont. int. casa. día
La imagen descubre una sala amplia y desamoblada.
Contra una de las paredes hay varias bolsas de dormir, alineadas.
El piso está sembrado de vidrios rotos que estallaron durante la balacera. Las paredes están agujereadas por las balas y en muchas partes pueden verse manchas de sangre, al igual que en el piso.
Casajós y Herzl observan el lugar en silencio. Luego, caminan hacia otra habitación, un pequeño cuarto con una ventana modesta que ha servido de comedor. En este sitio los indicios de violencia son mayores: la mesa aún está volteada para servir de protección, aunque la madera está llena de orificios de bala. En el piso, hay vidrios rotos, casquillos y grandes manchas de sangre.
Casajós y Herzl miran en silencio. Ella se separa y se dirige hacia otro lugar.
Herzl camina y llega a otra habitación. Abre la puerta.

Herzl
(levantando la voz)
Rene. Tenés que ver esto.

Casajós llega hasta él.
El cuarto también ha funcionado como habitación, sólo que está amueblado y con bastante lujo. En el centro, una gran cama de dos plazas aún conserva una colcha roja, prolijamente tendida, y a un costado una pequeña mesa de luz con una lámpara de estilo y un anotador en blanco.
Una alfombra se extiende desde la cama hasta una puerta lateral que da a un baño. El guardarropas, empotrado en un rincón de la habitación, tiene la puerta abierta y está vacío, con las perchas prolijamente acomodadas.

Herzl
Este no es el cuarto de ningún soldado.

Casajós
Ninguno del tipo de los que murieron acá.

Ambos entran a la habitación y Herzl se detiene frente a la mesa de luz. Después de un momento, saca un pañuelo de su bolsillo y toma el anotador con delicadeza. Hace pasar las hojas rápidamente buscando alguna escritura y luego, notando algo en la primera hoja, se agacha para observarla cerca de la luz del velador. Nota que la hoja está marcada con la escritura de la anterior. Saca su lapicera y borronea sobre la marca delicadamente hasta que se hace visible: aparecen los números 5477, seguido de las letras VON KASTL/DR.

Herzl
¿El doctor Von Kastl te resulta conocido?

Casajós se acerca desde el baño contiguo y observa el papel sin tocarlo.


Casajós
La verdad que no. Podría ser una sigla o un código o una abreviatura.

Herzl
¿Viste algo de interés?

Casajós
No. El baño también está sin usar.

Herzl
Es evidente que no preparaban un atentado ni nada por el estilo. Eran la custodia de alguien que no llegó.

Casajós
Es posible que esperaran a algún jefe o delegado de otro grupo. Alguien de jerarquía. Esta habitación sugiere eso.

Herzl
Podría ser. También es probable que lo esperaran para ocultarlo o como escala para llevarlo a otro lado.

(pausa)
(mira alrededor)
Podría ser cualquier cosa. Pero el que estaba por llegar les inspiraba mucho respeto.

Se quedan parados en medio de la habitación, mirando, en silencio.


19. ext. Vereda frente a la casa. Día
Casajós y Herzl salen de la casa y se dirigen al auto.

Herzl
Ya que tuve la gentileza de acompañarte, ¿irías conmigo a otro lugar?

Casajós
¿A dónde?

Herzl
Hablé de una isla en El Tigre, ¿te acordás?

Casajós
Sí, me acuerdo. Ese lugar ya fue revisado y no se encontró nada.

Herzl
¿Qué perdemos? Nunca se sabe que podríamos ver nosotros que los demás no supieron ver.

Llegan al auto.

Casajós
No se trata de qué perdemos sino de qué cosas podemos hacer y qué no. Ese lugar ya fue allanado. Punto. Es propiedad privada y no estamos autorizados a entrar. No me gusta abusarme de mi posición.

Herzl
(endurece el tono)
Buscamos la verdad, Rene. No tiene nada que ver con el abuso. ¿Vamos a escondernos detrás de la legalidad para justificar el no hacer nada?

(pausa)
Vamos a esa isla, Rene.

Casajós se queda pensativa.

Casajós
(abriendo la puerta)
Tenemos un par de horas de viaje. Vas a poder dormir en el camino.

Herzl
(se sonríe)
Te prometo que te voy a compensar.

Casajós
¿Ah, sí? ¿Cómo?

Herzl
(abriendo la puerta)
Te invito a dormir en mi cama.

Casajós obvia el comentario y arranca.


20. ext. Frente de una casa. Noche
Frente de una casa lujosa.
Las luces iluminan un gran patio muy cuidado.


21. int. living. Noche
Una lámpara encendida sobre una pequeña mesita irradia una luz débil.
El teléfono SUENA.
La mano de MELLER levanta el auricular y lo lleva a la oreja.

Meller
¿Hola? ... ¿Sí, soy yo?

(pausa breve)
¿Qué tal? ¿Cómo le va?

(pausa, escucha)
Mi secretaria representó a Herzl porque él es miembro de mi periódico, y yo cuido mis intereses.

(pausa breve)
(endurece el tono)
¿Y qué le hace suponer que Herzl podría publicar una nota al respecto sin que yo se lo permita? Entiendo su preocupación pero lo que se publica o no se publica en El país hoy es sólo decisión mía. Buenas noches.

(corta la comunicación)
Odio, odio cuando esta gente me presiona.

(a Colanski)
¿Creés que Herzl va a intentar pasar una nota referida a lo de hoy?

Frente a Meller, sentada en un sillón individual, con las piernas cruzadas sensualmente y los pies descalzos, está Colanski.

Colanski
El jefe de redacción respeta mucho a Herzl. Podría autorizar una publicación.

Meller se queda inmóvil, pensativa.


22. ext. Autopista. Noche
El auto de Casajós pasa raudo por la autopista.


23. int. auto en movimiento. noche
Casajós mira a Herzl que está dormido en el asiento.


24. int. Sala amplia y desamoblada. Noche
BERG y SCHMIDTH están parados en medio del salón, hablando, cuando una gran puerta se abre y entra Líder y Subordinado.

LÍDER
¿Para qué nos mandaron a llamar? ¿No era que no teníamos que mantener contacto?

Berg
(con dureza)
Cuanta soberbia hay en su tono.

(pausa)
Lo llamé porque quiero saber si la salida de nuestro huésped está arreglada.


Líder
Viaja a Paraguay y de ahí a Brasil, después a Bolivia. ¿Hacía falta que viniera para esto?

BERG
¿Es seguro?

líder
Por supuesto que es seguro. Sale del aeroclub con el avión de la empresa. Nadie lo puede rastrear.

BERG
No quiero errores. Nos llevó años organizarnos, hacernos invisibles. Años que pueden ir a parar a la basura si no somos cautos.

(pausa breve)
Su jefe anterior no lo fue y así terminó, con un tiro en la frente adentro de un auto.

Berg se da la vuelta y desaparece por una puerta.
Líder se queda mirándolo con ojos torvos.


25. ext. Embarcadero de alquiler de lanchas. Noche
Casajós detiene el auto junto a un embarcadero pequeño. Ella y Herzl descienden del vehículo mirando en todas direcciones.

Casajós
Necesitaríamos conseguir una lancha.

Herzl
Va a ser difícil a esta hora.

Casajós
(señalando una casilla de madera)
¿Habrá alguien ahí?

Caminan hacia la casilla pero unos metros antes de llegar, un hombre (ENCARGADO) se asoma por una de las ventanas y los amenaza con una escopeta.

encargado
(ebrio)
¡Qué mierda quieren! ¡Quédense quietos, carajo, o les meto un tiro!

Casajós
Queremos alquilar una lancha.

encargado
¡¿A esta hora?!

Herzl
Necesitamos llegar a una de las islas. ¿Usted tiene alguna para alquilar?

El hombre se mete en la casa y a los pocos segundos sale por la puerta del frente. Todavía lleva la escopeta pero ya no les apunta.

encargado
Necesito los nombres de ustedes.

Casajós
Me llamo Rene Casajós. Soy...

encargado
¡Je! ¿Usted quiere que crea que alguien se puede llamar así? Lo único que tengo para alquilarles es un bote a remo.

Herzl
Está bien. ¿Cuánto cuesta?

encargado
Ochenta por el alquiler y cien de depósito.

Casajós y Herzl se lo quedan mirando. Comienzan a hurgar en sus bolsillos. Juntan el dinero y Herzl se lo da al hombre.

encargado
El bote está al final del embarcadero. Cuando vuelvan, les devuelvo el depósito.

Herzl y Casajós caminan por el embarcadero. Cuando llegan, se encuentran con un bote pequeño y destartalado.

Herzl
¿Ochenta pesos? Esa cosa no vale ni diez.

Casajós
No te quejes. Fui la que puso más plata.

Herzl
(subiendo al bote)
Si tenemos la suerte de que...

Se calla repentinamente.

Casajós
¿Qué? ¿Qué te pasa?

Herzl
El fondo está lleno de agua.


Casajós
¿En serio?

Herzl
Tiene tanta agua que dudo que flote mucho tiempo. ¿Qué esperás para subir? Es lo único que tenemos.

Casajós se mete en el bote pero se queda parada.

Casajós
¡Está helada!

Herzl se sienta y toma los remos.

Herzl
Más vale que te sientes o te vas a mojar mucho más que los pies.

Casajós obedece y Herzl comienza a remar.
El bote comienza a desaparecer en la negrura. Sólo se escuchan sus VOCES.

Casajós
¿Vas a reconocer el lugar de noche?

Herzl
Bueno, me acuerdo que había mucha agua en la orilla.

El bote desaparece en la oscuridad.


26. int. Casona/sala desamoblada. Noche
Penumbras.
Los soldados de Líder están sentados en el piso, en silencio. Todos están armados.
La puerta se abre y entra Líder.

Líder
Todos de pie.

Los hombres obedecen.


27. ext. Río. Noche
Herzl y Casajós se acercan a la costa.

Herzl
Creo que es ahí.

Puede verse una gran casa, en penumbras, a medida que se acercan a la orilla.
28. int. Casona/sala desamoblada. Noche

líder
Dos personas se acercan en un bote. Quiero tres voluntarios que estén ansiosos por entrar en combate.
Bloque 3

ABRE A

29. ext. Muelle de casona. Noche
Herzl acerca el bote a un muelle, lo ata a uno de los postes y trepa a la tarima. Ayuda a Casajós a subir.

Casajós
¿Estás seguro que es acá?

Herzl
Sí. De noche se ve diferente... tétrico, diría.

Casajós
Bueno... entremos.

comienzan a caminar hacia la casa, pasando junto a una farola con luz.


30. int. Casa sobre pilotes. Noche
Desde el interior de la casa oscura puede verse a Casajós y Herzl acercándose.


31. ext. parque frente a la casa. noche
Casajós Y Herzl llegan hasta la casa. Casajós saca su arma.

Herzl
¿Para qué es eso? ¿No me dijiste que la casa estaba segura?

Casajós
Dije que la habían revisado, no que estaba segura.

Comienzan a subir la escalera que lleva a la puerta. Al llegar, Casajós forcejea con la cerradura hasta que la abre. Entra primero.


32. int. Casa. Noche
Casajós busca la llave de luz. La encuentra pero no funciona.

Casajós
No hay luz.

Herzl
La farola del parque tiene luz.

Casajós
Entonces la cortaron en la casa antes de irse.


Herzl
O cuando nos vieron llegar.

Casajós enciende una pequeña linterna y se adentra en la casa oscura.
Herzl camina detrás, mirando en todas direcciones.
Una sombra pasa fugazmente a sus espaldas sin que ellos la perciban.
Casajós se separa de Herzl por un pasillo y llega a la caja de la luz. La conecta y la casa se llena de claridad. Guarda el arma.

Herzl
(off)
¡Rene!

Casajós lo busca y al dar vuelta en un pasillo lo que ve la asombra.
Herzl está parado en medio de una habitación, amoblada de idéntica forma que la habitación que visitaron en la guarida de Orgullo Blanco, en la ciudad, solo que en esta habitación, las sábanas están revueltas.

Herzl
¿Te resulta familiar?

Casajós
Demasiado. Pero esta habitación sí fue usada.

Los interrumpe un ESTRUENDO apagado proveniente de algún lugar de la casa. Casajós desenfunda.
Salen de la habitación, buscando, atentos.


33. int. Living. Noche
Casajós llega hasta el umbral de la puerta y se asoma, arma en alto.
Herzl se dirige directamente a la ventana y observa que una SOMBRA corre por el parque rumbo al embarcadero.

Herzl
Alguien se escapa.

Abre la ventana y salta al exterior.

Casajós
¡No, Franco!

Sale corriendo detrás de Herzl.


34. int. Parque frente a la casa. Noche
Herzl está a punto de alcanzar a la sombra que corre a unos pocos metros delante de él.

Casajós
¡Franco, no! ¡No entres a la arboleda!

Herzl se detiene en seco, agitado.
La sombra desaparece en el follaje, detrás de unos árboles.
Casajós se le une.

Herzl
¿Pensás que era una trampa?

Casajós
Si era uno de ellos, ¿qué hacía solo? Son un grupo, ¿no?

Herzl
(asiente)
Volvamos a la casa.


35. ext. Arboleda. Noche
Desde la oscuridad de la arboleda puede verse a Herzl y Casajós cuando vuelven a la casa.
Quien está mirando es el hombre con pasamontañas que ahora lo tiene recogido sobre la cabeza. A su lado está Líder y otros dos hombres.

soldado
No cayeron. ¿Los agarramos en la casa?

Líder
(pensando)
No. Primero asegurémonos de que nuestro hombre llegó al refugio. Después nos ocupamos de ellos

El grupo se da la vuelta y se marcha.


36. int. Habitación/comedor. Noche
Herzl y Casajós están parados en el umbral de la habitación amueblada, mirando.

Herzl
¿Qué nos dice este lugar, Rene?

Casajós camina por la habitación, mirando.

Casajós
(dejándose caer en la cama)
No sé, Franco. Además de que las sábanas están revueltas, no veo otra cosa.

Herzl
Excepto que alguien no pudo refugiarse en la ciudad y tuvo que venir a este lugar.

(perplejo)
Si tu objetivo fuera únicamente buscar refugio, ¿no sería mejor lugar éste que la casa en la ciudad? ¿Para qué ir ahí?

Casajós
(pausa)
(cayendo en la cuenta)
Porque lo que necesita no es un lugar para esconderse. Necesita algo que está en a ciudad.

Herzl
Si es así, ¿qué hay en la ciudad que no existe acá?

Casajós
(piensa)
(se levanta de la cama, harta)
¡Qué se yo, Franco! ¡Tres mil cosas hay en esta ciudad que no hay acá! Volvamos.

Casajós sale de la habitación y llega hasta el comedor. Suena su CELULAR. Lo abre.

Casajós
¿Hola?... ¡¿Mamá?!... ¿Qué pasa? ¿Te pasa algo?

(pausa)
¡¿Me llamás a esta hora por eso, mamá?! No fui a casa porque estoy ocupada.

(pausa breve)
Te llamo mañana. Tengo que cortar.

Corta la comunicación pero vuelve a abrir el celular y se lo queda mirando. Herzl llega a su lado.

Herzl
¿Qué?

Casajós
(busca en sus bolsillos, excitada)
No puede ser tan fácil. ¿Cuál era el número que habíamos encontrado? 5477, ¿no? Tenés papel y lápiz.

Herzl
(saca una lapicera y una libretita)
Sí, decíme.
Casajós
El cinco equivale a la J, K o L. El cuatro a la G, H, I. Siete, P, R, S ¿Se forma algo con eso?

Herzl garabatea en la libreta, se detiene asombrado y se la muestra: en la hoja está escrito el nombre KIPP.

Casajós
¡¿Qué?! ¿Quién es Kipp?

Herzl
¿Cómo saber si es el mismo? El Kipp que conozco es un criminal de las SS que llegó a Argentina en el ’49. Abraham Kipp. Lo que yo siempre creí es que se había fugado lejos de acá. Pero si es él, no me imagino para qué volvió, si es que alguna vez se fue.

Casajós
¿Qué edad tendría ahora?

Herzl
Nació en el ’17. Ahora tendría... ochenta y tantos. ¿Cuáles son las otras letras que encontraste en la nota?

Casajós
Dr. Von Kastl.

Herzl
No. Ese no era el orden. ¿En qué orden exacto figuraban?

Casajós
Von Kastl/Dr.

Herzl saca su celular, lo abre y comienza a garabatear en la libreta.

Herzl
¿Si reemplazamos las letras por los números...? 866 52785/37. No es un número de teléfono.

Casajós
Se parece al número de una cuenta bancaria o de seguro.

Herzl
¿Cómo podés saber algo así?

Casajós
(abre su celular y marca un número)
Coincidencia. La semana pasada investigamos un fraude bancario.

(pausa)
¿Hola? ¿Director Portillo?


37. ext. Embarcadero de alquiler de lanchas. Noche
Herzl trota desde la casilla del encargado hasta el auto donde lo espera Casajós. Se sube y el auto se aleja.
Un auto oculto en la oscuridad arranca y sigue al de Casajós.


38. int. Auto de Casajós. Noche

Casajós
(mirando por el espejo retrovisor)
¿Recuperaste el depósito?

Herzl
(le muestra unos billetes)
Llegué antes de que se desmayara. Me decías, ¿cómo es que Portillo piensa encontrar a Kipp?

Casajós
(mira por el espejo retrovisor)
Vas a tener que esperar. Hay un auto que nos está siguiendo.


39. int. auto perseguidor. noche
Junto al CONDUCTOR del auto viaja Subordinado, que tiene un celular en su oreja, y en el asiento trasero, Soldado y Líder.
Subordinado cierra el celular.

subordinado
El paquete ya llegó al refugio.

LÍDER
Bien. Ahora siguen ellos. Que sea cuando entremos en la autopista.


40. int. Auto de Casajós. Noche
Herzl mira por el parabrisas posterior.

Herzl
¿Estás segura que nos sigue a nosotros?

Casajós
Vamos a probar.

Casajós gira el volante lentamente.
41. ext. Calle. Noche
El auto de Casajós gira lentamente en una esquina.
El auto perseguidor la imita.


42. int. Auto de Casajós. Noche

Herzl
Parece que tenías razón. ¿Qué hacemos ahora?

Casajós
Nada. Esperar. Entrar a la autopista y rezar para que no nos ataquen ahí.

Herzl
Hace mucho que no rezo.


43. ext. Autopista. Noche
El auto de Casajós viaja a gran velocidad, seguido de cerca por el auto de Orgullo Blanco que comienza a acercarse.


44. int. auto de Casajós. noche

Casajós
(mirando por el retrovisor)
Ya los tenemos encima. Abrí la guantera.

Herzl lo hace y saca un revolver.

Herzl
Es mejor que rezar.


45. ext. Autopista. Noche
El auto perseguidor se pone a la par del de Casajós.


46. int. Auto de Casajós. Noche
El auto de Orgullo Blanco se pone a la par.
Casajós ve a Subordinado que le apunta con una pistola. Clava los frenos.
El auto de Orgullo Blanco frena violentamente más adelante.
Casajós y Herzl salen del auto y se protegen detrás de las puertas abiertas, armas en mano.
Casi al mismo tiempo, Líder y los otros dos saltan también del auto y comienzan a disparar.
Gran tiroteo.
Uno de los hombres cae herido y subordinado, sin dejar de disparar, lo arrastra hasta el auto. Líder dispara volviendo al auto, que arranca y se aleja.

Casajós
¿Estás bien?
Herzl
(asiente)
¿Y eso que también recé?
Bloque 3

ABRE A

47. ext. Banco. Día
Frente de banco.
El tránsito en la calle es concurrido.
Tres autos en hilera se estacionan en la vereda, a unos metros de la puerta del banco.
Del auto delantero, baja Líder y Subordinado. Se quedan parados mirando en todas direcciones. Lo mismo hacen dos hombres del tercer auto.
UN GUARDAESPALDAS baja del auto del medio y abre la puerta trasera.
KIPP, apoyándose en su bastón y con la ayuda del hombre, baja con dificultad y mira hacia el banco con aire de satisfacción.


48. int. Auto. Día
El auto está estacionado frente al banco, cruzando la calle.
Desde su interior, puede verse a Kipp y su gente cuando entran al banco.
Casajós está detrás del volante. A su lado, Herzl y en el asiento trasero PORTILLO.

Portillo
Cuando confirmamos que el número que me pasó era la cuenta de una caja de seguridad resultó obvio dónde podíamos encontrar a Kipp, si es que no se había fugado ya. Parece que vamos con suerte.


49. int. Banco. Día
Kipp ingresa al banco seguido de cerca por su Guardaespaldas y otros dos hombres. Se dirige a recepción.

Kipp
¿Quisiera ver al gerente, por favor?

Recepcionista
Como no, señor ¿su nombre?


50. int. Auto. Día
Portillo tiene un handy en la mano.

recepcionista
(off)
Kipp acaba de entrar a la oficina del gerente.

Portillo
Manténgase atento. Vamos a entrar.

Herzl
(se da vuelta hacia Portillo)
Déjeme entrar. Déjeme hablar con él. Yo puedo convencerlo de que se entregue.
Casajós
¡Franco, por favor! Esos tipos nunca se van a entregar.

Herzl
Portillo, ellos desprecian a la policía. Se sienten superiores. Por nada del mundo se entregarían a ustedes... y ese banco está lleno de gente.

Portillo
¿Y por qué se entregaría a usted?

Herzl
Porque un nazi sabe muy bien qué pasa cuando un judío lo encuentra.

Portillo se queda pensativo.

Casajós
(enojada)
¡Señor, no puedo creer que lo esté considerando! ¡Que un civil participe...!

Portillo
Está bien, Herzl. Nosotros le cuidamos la espalda.

(habla por handy)
¡Atentos! Neutralicen a los del auto.

Al instante, desde el interior del auto puede verse a HOMBRES DEL DISAD que se acercan a los autos y encañonan con sus pistolas a los ocupantes y también a los custodios que habían quedado vigilando.

Portillo
Haga su parte, Herzl.

Herzl se apresura a salir del auto.

Casajós
¡No, Franco! ¡Es una locura!

(saliendo del auto)
(a Portillo)
Usted sabe que no tiene oportunidad de salir vivo.

Casajós corre para alcanzar a Herzl.


51. ext. Vereda. Día
Los hombres del DISAD tienen dominados a los hombres de Orgullo Blanco, entre ellos Líder, que mira pasar a Herzl con odio.


52. int. Banco. Día
Herzl busca a Kipp con la mirada. Lo reconoce, sentado en una hilera de bancos, por el Guardaespaldas sentado a su lado. Recorre con la mirada el salón y descubre a los otros dos. Se los señala a Casajós con un gesto.
Comienza a caminar hacia Kipp.
Casajós se acerca al recepcionista y le dice algo.
Los guardaespaldas observan a Herzl que se acerca a Kipp y llevan la mano al sobaco, con disimulo.
Herzl llega hasta Kipp y se para frente a él, a un paso.

Herzl
Abraham Kipp.

Kipp
(tranquilo)
¿Quién es usted?

Herzl
Me llamo Herzl. Soy periodista y...

Kipp
(sonriendo)
Herzl. Franco, ¿no?

(le estira la mano)
¿No me va a saludar, camarada?

Herzl
(descolocado)
Yo no soy su camarada ¿Desde cuándo me conoce?

Kipp
Supongo que este encuentro significa que estoy atrapado.

Herzl
Supone bien. Me permitieron hablar con usted para que lo convenza de que se entregue. Estoy seguro que sus gorilas darían la vida por usted, pero ni aún así se podrá escapar. Hasta acá llegó, Kipp. Tuvo suerte. Duró más que la mayoría de sus colegas.

Kipp
(sonriendo)
Si hay algo que aprendí en mi larga vida, es que siempre hay una salida.

(se pone de pie)
Mire, Franco, usted no pertenece a esa raza de ratas vengativas. Tal vez lo hayan educado como judío, pero usted no es lo que cree ser.
Herzl
(descolocado)
¿Qué... qué está diciendo?

kipp
Yo podría salir de este lugar si usted me ayuda. A cambio, mañana recibiría un llamado mío y podría saber quién es, realmente. De lo contrario, nunca se va a enterar de la verdad. Y es la verdad lo que usted busca, ¿no?

Herzl se lo queda mirando, indeciso y Kipp intenta dirigirse a la puerta.
Casajós mira la escena desde lejos.

Herzl
(tomándolo del brazo)
No hay negocio, Kipp. Si como usted dice hay alguna verdad que me incumba va a tener que esperar. Aunque yo me quede sin saber, usted tiene que pagar por su inmunda vida.

Kipp
(con desprecio)
¿Por qué un judío no deja de ser judío? Porque está en su naturaleza ser escoria.


53. int. Auto de Portillo. Día

recepcionista
(off)
Parece que ya lo tiene.

Portillo sale rápido del auto.


54. int. Banco. Día
Portillo entra al banco con el handy en la mano.
Varios hombres del DISAD caminan hacia la salida apuntando a los hombres de Kipp, que van delante con las manos entrelazadas en la nuca.
Herzl viene al final, con Kipp delante. Se detienen ante Portillo.

Portillo
Abraham Kipp. Queda detenido bajo jurisdicción del Ministerio del Interior.

KIPP
(con soberbia)
¿Bajo qué cargos me detiene usted?

Portillo hace una seña a Recepcionista para que arreste a Kipp.
Portillo
En principio, estar asociado a un grupo que mató a varios de mis hombres. Y ni bien podamos indagar más sobre usted, sospecho que vamos a tener varias razones más.

Recepcionista toma del brazo a Kipp, pero él se suelta con fuerza.

Kipp
¡Presté buenos servicios a este país! ¡¿Ya no hay derechos para los buenos ciudadanos?!

Portillo hace una seña a Recepcionista que se lleva a Kipp.

Kipp
(a Herzl)
Se equivoca si piensa que aquí termina todo. Ya hace tiempo que yo no soy un adversario de los judíos. Soy solamente un anciano que huye. Pero no estoy solo. Cuídese. Lo que está en marcha no se puede detener.

Y camina hacia la salida.
Portillo agradece a Herzl con un gesto y va tras de Kipp.

Casajós
(acercándose)
¿Estás bien? Parece que no disfrutás el momento.

Herzl
(reaccionando)
Bueno, no es una fiesta.

Casajós
No me refiero a eso.

(pausa breve)
¿Qué te dijo cuando hablaron?

Herzl
(pausa)
Mentiras.

Herzl camina hacia la salida. Casajós lo mira alejarse por un momento, pensativa. Luego lo sigue.


55. ext. Periódico El país hoy. Día
Frente del edificio que ocupa el periódico.

56. int. oficina de e. meller. Día
Meller está sentada en su escritorio, frente a unos papeles, leyendo.
Entra Colanski y arroja un periódico sobre el escritorio, molesta.

Meller
¿Qué te pasa?

Colanski
Me dijo el jefe de redacción que fuiste vos la que autorizó la nota de Herzl.

En la tapa del diario que está sobre el escritorio puede leerse: CRIMINAL DE GUERRA ATRAPADO EN UN BANCO DE LA CIUDAD.

Meller
Esto fue nota de tapa en todos los diarios. Herzl encontró a un criminal de guerra. ¿Cómo hubiésemos quedado si no publicábamos nada?

Colanski
(sentándose)
Ellos deben estar molestos. Te van a presionar.

Meller
Seguro que sí.

(pausa)
Lo que me intriga es por qué tanta preocupación. Kipp ya no era importante para nadie.

(pausa)
Tiene que haber más. Algo que él todavía tenía.


57. int. Oficina. Día
Portillo entra a una oficina.

Portillo
Disculpe la tardanza.

El GERENTE del banco, sentado detrás del escritorio.

Gerente
Aunque soy el gerente del banco, no puedo abrir una caja de seguridad sin orden de un juez ¿Trajo la orden?

Portillo le entrega un papel.
El gerente lo lee y señala con un gesto hacia un rincón.
Sobre una mesita, una caja de seguridad.

Gerente
Es la caja de seguridad de Abraham Kipp.

Portillo la abre y tres lingotes de oro relucen bajo la luz.


fin capítulo 3



Abraham Kipp fue condenado a muerte, en ausencia, en Holanda en 1949 por torturar y asesinar a 22 presos comunes. El mismo año llegó a Argentina y desde entonces es ciudadano argentino.
En 1988, la Real Embajada de los Países Bajos, solicitó a Argentina la extradición de Abraham Kipp.
Kipp no fue extraditado.